Sexualidad, pecado, sacrificio: un análisis del patriarcado. Entrevista con la Dra. Mary Condren

“Expresado de una manera simple y concisa: la forma de la religión que la Serpiente representaba constituía una gran amenaza para la nueva religión de Israel o, de hecho, para la futura civilización occidental. Para que Israel se convirtiera en una nación estado, con todas las trampas políticas y militares que eso supone, había que derrocar a las religiones con Diosas. Se le debía lealtad a un solo dios: Jehová, y el simbolismo central de la nueva religión estaría basado en la Promesa y en la Historia en vez de en la Vida y la Regeneración Cíclica representada por la Serpiente”. [The Serpent and the Goddess – pág. 11]

¿Se puede por lo tanto considerar a la expansión territorial como resultado de la religión? “Creo que la religión puede utilizarse para extender territorios, pero la energía que se gasta en esto va más allá de la religión”, responde Condren. “La religión proporciona un sistema de símbolos confeccionado, y nuestras imágenes de Dios están siempre relacionadas con nuestras propias luchas políticas o personales, y parte del trabajo de las mejores religiones es revelarlo, tal como hacen por ejemplo los profetas. La religión de sacerdotes o clérigos está estrechamente relacionada con las estructuras de poder”.

Brígida, Pecado, Sexualidad

La transformación de símbolos femeninos de poderosos a serviles, en la tradición irlandesa, está quizás mejor representada por la figura de Brígida, en la cual Condren centra mucho de su trabajo. “Brígida es sinónimo de antigua Diosa de Europa. Durante mi investigación descubrí que en verdad muchas de las tradiciones asociadas con Santa Brígida en Irlanda se remontan a las antiguas diosas europeas. Puede que no se festejen el mismo día, por ejemplo en Bulgaria dejan el abrigo afuera el primero de marzo, nosotros lo hacemos el primero de febrero. La tradición cuenta que durante la noche Brígida camina sobre el abrigo y lo impregna con su rocío, que tiene propiedades curativas. Brígida era la antigua diosa europea: la palabra “Brígida” significa “mujer elevada o superior” o “mujer principal”. Su obra en Irlanda consistió en hacer una recopilación de las antiguas diosas, que preservó, “disfrazadas”, en su monasterio. También rescató sitios como iglesias y pozos sagrados que habían sido parte de la tradición local. Posiblemente su veneración haya sido una fuerza extremadamente potente contra la cual la iglesia Cristiana habrá tenido que luchar. En el siglo V existía una escuela, que podemos considerar escuela pagana o la antecesora de la Universidad de Kildare, y se dice que una mujer llamada Brigit, una Brigit histórica consiguió convertir el lugar en una escuela cristiana. Aún así, la figura de Brígida en el Monasterio de Dublín era la figura más importante porque había sido la abadesa del Monasterio de Dublín. A medida que se fueron desarrollando las formas patriarcales tanto en la Iglesia como en el Estado, cualquier forma de religión en la cual la mujer revistiera cualquier tipo de rol simbólico o de importancia se fue erradicando poco a poco. La mujer estaba considerada como la personificación del caos, mientras que el hombre suponía ser el dueño de la racionalidad, y en espacio de cinco siglos la mujer fue perdiendo toda autoridad religiosa. Podemos verificar esto a través de las vidas de los Santos, por ejemplo, donde las mujeres en general tenían mala prensa. Por ultimo, en el siglo XII, la Abadesa de Kildare, quien hasta ese entonces había tenido un papel simbólico muy importante para la cultura irlandesa, fue violada por los soldados de Dermot MacMurrough, lo que puso fin a ese linaje de forma simbólica y práctica”.

Bajar a una Diosa a la categoría de Santa (y para el caso, a la de una santa marginalizada, ya que se vio eclipsada por San Patricio, quien era importado) no constituyó una noción abstracta desprovista de impacto sobre las vidas de las mujeres irlandesas, como puede apreciarse al comparar leyes irlandesas precristianas con las que se desarrollaron bajo el nuevo sistema patriarcal. “En la sociedad irlandesa temprana las mujeres se podían casar con hombres de clase social más alta o más baja, porque sus derechos sobre la propiedad no se veían afectados por el matrimonio”, señala Condren. “Las leyes irlandesas tempranas que establecían normas y pautas para las relaciones con respecto a la propiedad. A medida que se fueron desarrollando estructuras patriarcales, la propiedad fue invertida exclusivamente en el linaje masculino, lo que significaba que la clase adinerada no podía permitir dejar que sus hijas escogieran gente de las clases más bajas, porque de lo contrario su propiedad sería dividida y disipada. La virginidad de la mujer pasó a ser un tema político más que únicamente sexual, aunque el tema sexual se convirtió en la manera de imponer la estructura y el linaje patriarcal. No sólo se obligaba a las mujeres que estaban por casarse a mantener la virginidad hasta que se casaran, porque de lo contrario sus derechos a la propiedad se verían afectados, sino que las mujeres que no podían permitirse una dote terminaban en un convento, donde la ideología de la virginidad cobró un significado totalmente diferente: ahora iba en contra del sexo, en contra del cuerpo, y perdió su significado manifestamente político y espiritual”.

Vale la pena hacer hincapié en el concepto de la virginidad, dada la importancia que asumió y continúa teniendo en la Iglesia Católica, con todas sus implicaciones que tiene para las mujeres a lo ancho del planeta. “El término virginidad se ha extendido ampliamente”, explica la Dra. Condren. “La palabra irlandesa que lo definía era og, que significa inviolable, puro, intacto, pero el sentido original de la virginidad no era la ausencia de las relaciones sexuales: tenía que ver con la lucha para promover una idea de Divinidad que no estaba vinculada a ningún sistema biológico o tribal. Dicho de otra manera, si Jesús no hubiera sido hijo de una virgen, hubiera sido judío. Se promocionaba la virginidad de María para indicar que Jesús no había sido nacido enteramente dentro de un linaje judío, y que su misión era universal. La fórmula del bautismo antigua rezaba que “Cristo no era ni Hombre ni Mujer, ni Esclavo ni Libre, ni Judío ni Griego, sino que era todo en uno”. La religión del cristianismo suplantó todos los lazos biológicos y tribales, para divulgar la posibilidad de unificación en la veneración a un Dios”.

Esta santificación de la virginidad ayudó de todas formas a crear un clima donde el sexo, quizás paradójicamente, comenzó a verse como pecaminoso y por lo tanto digno de atención exhaustiva por parte de las autoridades de la Iglesia. “El énfasis en la sexualidad comenzó durante los siglos II y III, cuando existían entidades tales como el Consejo de Elvira (Council of Elvira) que imponían varias reglas de comportamiento con respecto al sexo. Si se estudian con detenimiento se puede notar que no es sólo algo en c
ontra al cuerpo en esta etapa, sino que va además en contra de las estructuras de poder. “Dicho con otras palabras, ¿cómo puede el Papa controlar realmente a sus clérigos si tontean con mujeres, quienes intentarán guiarlos en dirección diferente a la de su vocación?” pregunta Condren, antes de describir el lugar especial que los monjes irlandeses tuvieron en desarrollar una ciencia para el control de la sexualidad. “Los monjes irlandeses desarrollaron la penitenciaría más allá de lo que podemos llamar “tratado de la sexualidad”, porque hasta ese entonces la gente demoraba el bautizo hasta el último momento, porque una vez bautizado, uno tenía las puertas del cielo garantizadas, pero si se pecaba no se podría obtener el perdón. Los monjes irlandeses desarrollaron un sistema de penitencia donde los pecados cometidos después del bautizo podían borrarse. Una vez que prendió el concepto, comenzaron a centrarse en la naturaleza del pecado. Los monjes célibes estaban obsesionados con la sexualidad, por lo que en sus penitencias revisan, en gran detalle, todas las ocasiones del pecado. Llegaron a revisar varios ejemplos de masturbación, asignando diferentes penitencias para cada uno de ellos, dependiendo de la complexidad de los resultados. El tratado sobre la sexualidad puede considerarse inventado por los monjes, y ellos diseminaron las penitencias: pueden encontrarse en muchas librerías europeas. Algunas de las penitencias irlandesas están consideradas entre las más antisexuales del canon. Llegan a imponer penitencias de, por ejemplo, cien latigazos para ciertos crímenes. El énfasis antisexual surgió en gran parte por el intento de cubrir la distancia entre el bautismo y la salvación eterna. Tenía su propia vida productiva, ya que se convirtió en la manera de controlar a las poblaciones locales, volviendo a la sexualidad un problema extremo”.

Los valores cristianos

Un análisis de las antiguas “Penitencias” como el de Condren en The Serpent and the Goddess proporciona información interesante sobre la doctrina actual de la Iglesia en lo que respecta temas de sexo y reproducción. En países católicos como Irlanda, Italia y España el debate sobre el aborto, por ejemplo, está fuertemente influenciado por el Vaticano, con su clara política sobre el derecho a la vida desde el momento de la concepción, al parecer ordenado divinamente y sin embargo, en las “Penitencias” de la Iglesia medieval, existen actitudes sorprendentes en cuanto al aborto. “Toda la discusión sobre el aborto en la Iglesia temprana difería bastante con respecto a la de hoy”, consiente Condren, y señala que “no se consideraba que el alma había entrado en el feto hasta los cuarenta días en los niños, y ochenta días en las niñas (porque “obviamente” las mujeres tardaban más que los hombres), por lo que la Iglesia temprana desarrolló un sistema de penitencias que dependía de si la criatura abortada era niño o niña, y de hecho de si el alma había sido expulsada del cuerpo de la mujer. Las penitencias tenían además en cuenta la manera por la cual se había llevado a cabo el aborto: si se había hecho por medio de “magia”, esencialmente con la ayuda de la comadrona, quien competía directamente con el clero local, la penitencia era más severa que si el aborto se había hecho de otra manera. El problema del aborto para la Iglesia temprana tenía consecuencias sociales. Se aplicaban penitencias a aquellos que tenían un hijo en contra de los deseos de la tribu, porque la tribu era la que decidía si se debía traer un niño al mundo. Las penitencias para aquellos que tenían hijos contra los deseos de la tribu y aquellos que cometían asesinatos eran similares, porque los hechos de dar y quitar vida estaban considerados igualmente serios”.

Mientras existe evidencia de que las sociedades precristianas como la celta no sólo toleraban sino que también en algunos casos reverenciaban a la homosexualidad como una honorada institución, las “Penitencias” establecen claramente la hostilidad de la Iglesia Cristiana, aunque no necesariamente coincidía con la actitud de la Iglesia de hoy en día. Según Condren, existe evidencia de que se trataba a la homosexualidad con algún respecto en la Iglesia Irlandesa temprana pero que para la época de las “Penitencias” el trato pasó a ser extremadamente severo, y en un caso está listado al lado del asesinato, por ejemplo. Condren hace referencia a John Chrysostom cuando escribe que “el verdadero crimen de la homosexualidad era que el hombre adoptara la postura “femenina” durante una relación sexual. El lesbianismo, por otra parte, no estaba tomado en serio por la Iglesia temprana”. [The Serpent and the Goddess – pág. 90]

La variedad de penitencias impartidas para la fornicación subrayan la complicada relación entre el sexo, el pecado y el poder. “En el caso del hombre lego, lo crucial de la fornicación no era el acto en sí, sino hasta qué punto las relaciones sexuales con una mujer ocasionaban daños y perjuicios a la propiedad de un tercero. La penitencia impartida en la “Penitencia” por tener sexo con una mujer casada es de siete años, pero si la mujer es “una vecina” entonces la pena pasa a ser de catorce años. Sexo con una viuda implicaba una penitencia de un año, mientras que con una virgen la penitencia era de dos años más la dote que podría haber obtenido al casarse”. [The Serpent and the Goddess – pág. 89]

Las complejas estructuras de poder en el corazón de los “valores cristianos”, reveladas por académicos como Condren, siguen como es de imaginarse estando sin discutir, donde figuras políticas en países como Irlanda e Italia exigieron que se incluyan referencias a las raíces “judeocristianas” en la Constitución Europea. “Es un tema muy complejo”, responde Condren prudentemente. “En primer lugar porque no veo que las religiones existan en un vacío. Las religiones median disposiciones humanas bastante esenciales, sean positivas o negativas. Pueden servir para contener la violencia social, pero también para provocarla. Por un lado podría considerarse que las raíces judeocristianas de Europa deberían suplantarse por una nueva forma de unidad, pero creo que los eventos de las últimas semanas, en particular en el mundo islámico, indican que no todos pensamos lo mismo con respecto a la prioridad de la razón. Si Europa abdica a una identidad religiosa bastante segura, bastante resuelta, altamente formada en el campo teológico (sin importar cuán problemático lo pueda considerar desde un punto de vista femenino), corre el riesgo de quedarse indefensa ante otras ideologías que podrían hacernos retroceder completamente a una edad previa a la Iluminación. La religión ha sido siempre una cantidad ambivalente: si bien proporciona el vehículo para expresar y contener sentimientos y emociones complejas, brinda por otra parte la posibilidad de que aquellos a cargo de estas complejas emociones no se den cuenta que están jugando con fuego. Podemos observarlo, por ejemplo, en el Islam actual, donde de un día a la mañana se está incitando a la violencia dentro de poblaciones enteras, por una caricatura. No estamos a la misma altura. La Unión Europea debe cumplir un rol muy
complejo en este momento, porque podría abdicar una identidad para ver cómo otra la supera, lo que podría hacernos retroceder siglos”.

Tras los pasos del sacrificio

Condren ha dedicado gran parte de su vida académica al estudio del rol del sacrificio. Su tesis doctoral se tituló The role of sacrifice in the construction of a gendered social order and gendered systems of representation (“el rol del sacrificio en la construcción de un orden social de géneros separados y sistemas de representación basados en el género”). Ha escrito extensamente sobre el papel que ha jugado el sacrificio en el conflicto de Irlanda del Norte. En el contexto de la “guerra contra el terrorismo” y el creciente uso de ataques suicidas tanto como arma como táctica de reclutamiento, el análisis feminista de Condren tiene mucho que ofrecer. “Es un argumento extremadamente complejo, al que no se le puede hacer justicia en dos palabras”, matiza, “pero básicamente en la mayoría de las sociedades donde el sacrificio está relacionado con la estructura social, sólo los hombres pueden hacer sacrificios, y el control del sacrificio o el control del linaje creado por el sacrificio, el evento fundador del sacrificio, pasa a formar parte de la lucha política: como en Irlanda, donde hay diferentes grupos que se allegan a la tumba de Wolfe Tone, cada uno alegando ser el sucesor legítimo a su legado. El sacrificio en términos teoréticos feministas es una forma política de suplantar a la reproducción.

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