Sexualidad, pecado, sacrificio: un análisis del patriarcado. Entrevista con la Dra. Mary Condren

La censura no está limitada a los estados totalitarios. Qué sutil puede resultar cuando las ideas desconcertantes no son prohibidas sino, en muchas maneras, marginalizadas. El innovativo libro de la Doctora Mary Condren, The Serpent and the Goddess (“La serpiente y la diosa”) es una investigación sobre la mujer, la religión y el poder en la Irlanda celta que no figuró nunca en ninguna lista de libros prohibidos, y sin embargo era hace muy poco un libro muy difícil de conseguir. Tal como describe Condren en la introducción de la última edición, cuando apareció el libro por primera vez en 1989, a pesar de una recepción entusiasta del público y de ventas esperanzadoras, conseguir el libro en las librerías era una misión difícil. Quizás no sea sorprendente, vista la envergadura del libro: mientras que trata temas de importancia universal, en una Irlanda dominada en gran medida por las ideologías gemelas del nacionalismo y el catolicismo, el libro desafiaba un número de “vacas sagradas”. Por ejemplo, Condren alega en el libro que “seguramente, de la misma manera que Inglaterra colonizó a la gente de Irlanda, las mujeres irlandesas hemos sido, de hecho, colonizadas por las relaciones patriarcales de la Iglesia y el Estado”. [The Serpent and the Goddess, pág. XVIII]

Condren, ex monja Carmelita, tiene diplomas en teología, sociología y antropología social. Es una combinación de estudios que, según escribe en su introducción al libro, le ha “imposibilitado hasta el día de hoy leer ningún texto sin analizar los aspectos económico, sexual y del poder”. Realizó su estudio sobre la mujer, la religión y el poder en medio de un ambiente de violencia constante en Irlanda del Norte, violencia que ha continuado por siglos y que se ha centrado en la reivindicación al territorio y en la legitimidad de los que ejercen el poder sacramental y estatal. El valiente y radical análisis de Condren rompió uno de los tabúes más fuertes sobre el conflicto, un tabú impuesto por todos los bandos, que exigía que se considerase el rol de la religión en el conflicto como secundario. “Damos por sentado que el pescador de Nazareth ha dejado hace mucho de estar relacionado con la cristiandad histórica. ¿Puede ser que nos encontramos en nuestra situación actual no porque la cristiandad ha fallado, o no se ha intentado, sino porque ha portado exitosamente el patriarcado en Occidente?” [The Serpent and the Goddess, pág.X]

Actualmente, Condren es directora nacional del Instituto de Feminismo y Religión en Irlanda (Institute for Feminism and Religion), y su voz inteligente y desafiante sigue cuestionando las relaciones de poder dentro de las sociedades tanto religiosas como seculares. The Serpent and the Goddess fue escrito hace quince años, pero mantiene su vigencia ya que las estructuras de poder que destacó siguen prevaleciendo. El análisis de las relaciones de Iglesia y Estado, el control sobre el derecho a la reproducción, y el rol del patriarcado en conflicto armado constituyen una lectura fascinante en el mundo actual, donde se hace la guerra para “difundir la democracia”, donde la Unión Europea debate vigorosamente si su Constitución debería reconocer sus raíces religiosas, donde, en una cultura “pro vida”, la investigación científica sobre las células madres embrionarias plantea serios problemas éticos para el Estado, y sin embargo se gastan millones de dólares anualmente en el desarrollo “legítimo” de más armamento, sin ningún escrúpulo moral. Three Monkeys Online tuvo el placer de dialogar con la Doctora Mary Condren para discutir temas planteados en su trabajo.

El problema de la historia

“La historia ha proporcionado el foro donde los hombres han defendido su campo de batalla en las áreas de poder religioso y político. Pero el espacio sagrado de la historia masculina se ha forjado, literalmente, sobre los cuerpos de las mujeres. En muchas culturas los hombres han utilizado el lenguaje de la Tradición, el Precedente y hasta la Voluntad Divina para apelar a, o incluso establecer, un pasado sagrado o mítico para justificar su predominio social en el presente”. [The Serpent and the Goddess, pág.XVII]

Aquellos que no conocen su historia están condenados a repetirla, pero la historia ha estado siempre escrita por los que han salido victoriosos. La historia de la Irlanda precristiana, por ejemplo, fue escrita por escribas cristianos quienes, enfrentados a problemas editoriales con respecto a qué elementos conservar y cuáles abandonar de la historia de una sociedad (la historia irlandesa precristiana, la tradición y la mitología fueron preservadas por la tradición oral), hicieron lo mismo que los historiadores han estado haciendo durante siglos: conservaron lo que servía a su modelo ideológico (el heroísmo celta, por ejemplo) y descartaron lo que podía presentar un problema para su modelo (el rol de la mujer en la sociedad, por ejemplo). “Cuando el cristianismo llegó a Irlanda, aproximadamente entre el siglo IV o V DC, Irlanda no era de ninguna manera una sociedad idílica”, aclara Condren. “Ya había sufrido olas sucesivas de invasiones y era esencialmente una sociedad bélica, muy violenta. Esto puede notarse en ciertas historias acerca de la interacción entre los clérigos y los guerreros, pero previamente a eso hay evidencia de una sociedad precelta donde el sistema matrilineal mantenía a la sociedad unida. Favorecía al más vulnerable y al más débil. La sociedad celta sobrepuso una estructura social esencialmente violenta y agresiva”.

El desdeño del rol de la mujer no es particular de la Irlanda cristiana. Condren compara en el libro el rol ideológico de la religión en la sociedad israelita con el de la sociedad cristiana irlandesa temprana. “Contrasté a los irlandeses y a los israelitas”, explica, “únicamente porque ambas sociedades eran tribales y ambas estaban enfrentadas al problema de cómo suplantar a las viejas estructuras matriarcales con las patriarcales, o dicho de otra manera, cómo ir de una sociedad basada en lazos de parentesco a otra basada en el Estado.

Condren analizó la historia del Génesis de la Biblia, en contraste con mitologías más antiguas (“La narrativa del Génesis fue escrita entre el siglo VIII y X A.C. y no fue de ninguna manera el primer libro bíblico escrito, a pesar de aparecer primero en el orden”. The Serpent and the Goddess, pág. 11), y esbozó un propósito político diferente. El Jardín del Edén, la Serpiente y el Árbol de la sabiduría constituían símbolos existentes en muchos mitos de la creación, incluyendo a la historia sumeria de la diosa Ninhursag. En la historia de Ninhursag, la diosa está representada como una serpiente (o como una mujer con cola de pez) que controla la fertilidad: una fertilidad “sin el mínimo dolor o parto”. La posterior historia del Génesis altera radicalmente los roles de los símbolos: la Serpiente deja de ser una diosa, la creación pasa a manos de Dios, quien hace brotar la vida de Adán, no de Eva. En resumen, un nuevo orden de los roles en la naturale
za.

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