Howl: acción y reacción con Black Rebel Motorcycle Club

El fin de octubre es siempre bastante aburrido, y del verano queda sólo un lejano recuerdo. Hoy está nublado y el día no invita ni a salir, ni a quedarse en casa. Encuentro a los Black Rebel Motorcycle Club en un club cavernoso, húmedo y frío; están controlando estruendosamente los sonidos. Rifles, uno de los temas que definió su sonido ya por 2001 en su álbum debut BRMC, resuena afuera del club donde ya se ha reunido un grupo de admiradores entusiastas.

¿Son los temas siempre los mismos? No precisamente. Black Rebel Motorcycle Club, el trío preferido de Noel Gallagher, ha pasado momentos muy difíciles desde su último álbum en 2003, Take Them On Your Own. Un incidente en Edimburgo, todavía envuelto en misterio, provocó la partida (o expulsión) de la banda del baterista Nick Jago. Poco después, la reconversión de la compañía Record dejó a la banda sin contrato de grabación. Y aún así aquí estamos, sentados y esperando pacientemente a Robert Turner, el bajista y (esporádicamente) vocalista del grupo.

Las posibilidades para una entrevista parecen pocas. Turner, en escena tocando uno de los temas del nuevo álbum de la banda (Howl) en el piano, da la impresión de no dar más, y se niega a ayudar al técnico de sonidos a cambiar de lugar los monitores en el escenario con un lacónico «por favor. Estoy cansado». La reputación de la banda viene en parte de incidentes tempestuosos como el de Edimburgo, acompañado por negros rumores sobre abuso de drogas, entrevistas silenciosas y una afición a vestirse exclusivamente en jeans negros o cuero. El alias de la banda viene de la pandilla de motocicletas en la película de Brando The Wild One («Salvaje»), aunque para ser sinceros, al igual que tantas bandas roqueras que les han precedido, sólo los del equipo técnico tienen pinta de auténticos motociclistas. «Accesibles» no es la primera palabra que se me viene en mente.

Entre bastidores nos presentan a Turner, quien tiene aspecto verdaderamente cansado. Se rehúsa terminantemente a la idea de hacer la entrevista en el camarín donde nos han hecho pasar, y sugiere dar una caminata afuera. Salimos al atardecer húmedo y brumoso, y nos sentamos junto a un lago no muy pintoresco, aunque situado muy convenientemente al lado del local. El frío mordaz se cuela inmediatamente a través de mi chaqueta pero Turner, de figura angulosa y delgada y vestido en camisa de manga larga no parece notar la temperatura. A decir verdad, se le caen los párpados y no parece darse mucha cuenta de su entorno. A la primera pregunta resulta evidente, sin embargo, que no es una persona difícil de entrevistar, sino pensativa. Si se dispone del tiempo y del interés, he aquí un hombre con mucho para decir.

«Gran Bretaña vive, digamos, de todo lo nuevo, de cualquier cosa nueva», se ríe cuando le pido que hable sobre la respuesta de amor/odio que los dos primeros álbumes de la banda recibieron de la prensa británica. BRMC fue recibido con histeria rabiosa, mientras que el segundo álbum, Take Them On Your Own fue recibido con frialdad. «No importa si es bueno o no: ¡si es nuevo, es fantástico! No nos preocupamos demasiado de lo que venga o vaya [por el apoyo de los críticos]. Lo percibimos más como: está bien, ya tenemos un pie adentro, y ahora estamos en otra situación».

La nueva situación, uno no puede dejar de imaginarse, es una mucho más cómoda para la banda. Su último álbum, Howl (del inglés «aullido») es un disco simple, muy lejos de sus dos álbumes previos. En parte, quizás, porque el baterista Jago estuvo ausente durante la mayor parte de la grabación, y se volvió a unir al grupo en las últimas fases. En parte debido a la evolución del disco: «comenzamos grabando en la casa de unos amigos en Filadelfia, porque no teníamos dinero para producir este álbum cuando dejamos la compañía discográfica», explica Turner. «Fuimos al sótano de la casa de un amigo, mientras su madre cocinaba arriba. Nos sentimos bien, realmente relajados, y mucho mejor que en un ‘estudio de verdad’. Grabamos un par de temas, aunque no conseguimos el sonido que teníamos en mente. Regresamos a Los Ángeles, donde un amigo nuestro tenía un estudio. Nos dejó grabar un montón de tiempo gratis, a condición de que si el álbum tenía éxito le pagáramos. Fue genial: nos encerramos, y no tardamos tanto», afirma con entusiasmo, luego hace una pausa, corrigiéndose, «o quizás sí tardamos, pero no nos pareció que tardáramos tanto. Nos divertimos probando todos los instrumentos locos que este tipo tenía en el estudio. En el pasado nos habíamos limitado al respecto, pero esta vuelta nos pareció que teníamos que ir más allá, que en nuestra calidad de músicos debíamos ir más allá. No sé por qué, pero creo que por instinto supimos que era hora de hacer algo más. Sabíamos que teníamos mucho más que ofrecer que guitarras, bajos y baterías. Luego nos dio algo de paranoia de que nos saliera un álbum tipo orquestal, así que redujimos los instrumentos nuevos y simplificamos todo. Esperábamos que con más sonara a menos, y creo que lo logramos. Ése es el secreto. Es nuestra mayor ilusión, como músicos o como magos».

Mientras que su nuevo álbum parece novedoso en comparación con los previos, Turner hace hincapié en que no fue el resultado de algún descubrimiento revelador de los blues, o algo por el estilo. No. En realidad, Turner y su amigo del colegio secundario Peter Hayes han tenido, sin Jago, siempre un sonido diferente. «Cuando nos juntamos los tres y enchufamos las guitarras y le damos a la tecla «go» [se ríe] tocamos cada vez más fuerte. Es así como nos convertimos en una banda. Cuando somos sólo yo y Peter tocando las guitarras, es algo completamente diferente. Siempre lo hemos hecho, desde que íbamos al secundario, tocábamos en el porche de atrás, temas que nos parecían que tenían que ser tocados en ese tipo de lugar». Mirando al club, continúa: «Cuando te metes en un club de rock con un [hace una pausa y ríe] baterista muy, muy británico, terminas convirtiéndote en un animal muy diferente. Me encanta, son todas partes diferentes nuestras. Peter dice que sólo estamos intentando presentar la banda a la gente, y que nos está llevando más tiempo de lo pensado».

Turner no lo dice, pero uno sospecha que el último álbum significa quizás más para él que los dos anteriores. Durante la gira de Take Them On Your Own, Turner habló de los temas que esperaba incluir en el próximo álbum: «No encajarían del todo con nuestro trabajo actual, pero estamos muy tentados de hacer todo un álbum especial con ese tipo de sonido y ver hasta dónde llegamos con eso… si nos sale bien, será nuestra obra maestra».

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