Historias de Tortura y Otros Menesteres: Entrevista con Jon Ronson, autor de The Men Who Stare at Goats

Si bien resulta más oportuno y tranquilizador suponer que los eventos en Abu Ghraib y Guantánamo son sólo actos de individuos al azar o bien la “mala hierba”, el testimonio de Lyndie England sugiere más bien la implicación de Psy-Ops (Operaciones Psicológicas), la sección de inteligencia militar sobre la cual Ronson habla en su libro. “Cabe la posibilidad que los actos perpetrados fueran actos diseñados en el acto por alguien en Idaho, pero cuando aparecieron las fotos Psy-Ops consideró que eran un producto útil y ordenó seguir con eso. Eso fue exactamente lo que declaró Lyndie England, que Psy-Ops ordenó “seguir con la misma tónica porque nos está dando el resultado esperado”. Me imagino que lo que en realidad estaban buscando eran fotos exageradas, para hacer pasar este tipo de imágenes de mano en mano entre los presos”.

Ronson vuelve al tema de su estilo de escribir, como si hablar sobre Abu Ghraib lo hubiese suscitado a justificar su uso del humor: “Lo que espero es que los momentos que se vuelven serios se hagan más insoportables de lo que son, debido a el humor que los ha precedido. Un ejemplo es esa descripción del tipo que habían encerrado en el contenedor marítimo, donde cuento que gritaba tan fuerte que casi parecía que se estaba riendo. Me gusta imaginarme que esas líneas son más impactantes porque el modo humorístico adormece. Es como despertarse de un golpe”.

La parte arriba descrita trata sobre un episodio sobre un interrogatorio, descubierto en Al-Qaim en Irak, donde se mantenía a los prisi
oneros en contenedores marítimos en desuso, y se los sometía repetidas veces a escuchar música del popular programa infantil “Barney”. El humorista Ronson fue uno de los pocos periodistas que vio el lado oscuro de la historia: “No sólo fue el asunto con la música Barney de no creer, lo fue también la forma por la cual los medios de comunicación cubrieron la historia. Todo el mundo lo trató como una broma, incluso el periódico británico de calidad The Guardian, mientras que al final resultó bastante obvio que no era como para reírse. Es casi como si el mundo occidental respirara aliviado al encontrar algo inocente y divertido en el medio de todo esto”, sugiere Ronson.

Ni bien la historia de Al-Qaim salió a la luz, Ronson reconoció en el uso de la música indicios del manual que Channon había escrito, el First Earth Battalion. Acto seguido lo llamó a Channon por teléfono para que le diera su opinión con respecto a la historia. Channon no estaba familiarizado con las circunstancias:

[Channon] “¡Es evidente que están tratando de alegrar el ambiente” dijo “y de reconfortar a esta gente, en lugar de matarlos a golpes!” suspiró. “¡Música infantil! Eso hará seguramente que los prisioneros divulguen la ubicación se sus fuerzas, así se acorta la duración de la guerra. ¡Genial!”.Creo que Jim se esperaba algo más parecido a una guardería infantil que a un contenedor de acero al fondo de una estación ferroviaria en desuso.“Me imagino que la música de “Barley” y “Plaza Sésamo” una o dos veces” afirmé “es alegre y reconfortante pero si se las pasan, digamos, cincuenta mil veces dentro de una caja metálica en el medio del calor del desierto, se transforman en… tortura”.“No soy ningún psicólogo” dijo Jim, un tanto áspero.[Pág. 133/4 de la version inglesa de The Men Who Stare at Goats]

En una reseña en el periódico británico The Observer, Ronson es comparado con una mezcla de Joseph Heller y Hanna Arendt, lo que no es una mala descripción. Pero vaya uno a preguntarle cuáles son sus influencias y su respuesta inmediata es “Kurt Vonnegut. Releí “Matadero 5 (Slaughterhouse 5) recientemente, y me maravillé de todo lo que he robado del estilo de Vonnegut [se ríe], porque no había tocado libro suyo desde que tenía 18 o 19 años de edad y estaba recién comenzando mi carrera de periodista. Me quedé atónito por la cantidad de estructuras gramaticales y cosas como la frase 'y etc. etc.' (and so on) que he copiado de él; ha tenido muchísima influencia sobre mí, y lo prefiero en todo momento sobre cualquier otro escritor, incluyendo Norman Mailer. A Mailer lo único que le interesa es deslumbrar con la larga severidad escrita de la situación, con las maneras de obrar de la gente de hoy en día. Los libros de Vonnegut por otra parte son cortos, contundentes, divertidos y muy, pero muy fáciles de leer. Matadero 5 es un libro de payasadas sobre el bombardeo de Dresden, y en ciertos aspectos es lo que mejor lo describe”.

Be Sociable, Share!

Páginas: 1 2 3