El género como efecto. Una entrevista con Neil Gaiman.

Original version of the Neil Gaiman interview is here

¿Se ha extinguido la novela? ¿Podrá sobrevivir en una era donde otras formas de entretenimiento e información están dispuestas a ocupar su lugar? Cuando los reproductores de DVD sean tan pequeños y portátiles que desafíen la comodidad de una edición rústica… ¿tendrá la novela los días contados? “Nunca he sido bueno en privilegiar a las expresiones del arte o en declararlas muertas”, afirma Neil Gaiman de manera pensativa en una entrevista telefónica. “Declarar muertas a las distintas formas del arte es trabajo de periodista”, comenta irónicamente el ex periodista. Tan antiguo y trillado como pueda estar el argumento, puede que Gaiman sea la persona adecuada para desecharlo, ya que es un exitoso novelista, guionista, poeta, comediante y (próximamente) director de cine [de hecho ya ha producido un cortometraje: A Short Film About John Bolton (“Una película corta sobre John Bolton”), y dirigirá una adaptación de su propia historia: “Muerte: el alto coste de la vida” (Death and the High Cost of Living)]. Es un artista que trabaja en varios formatos, y aún así regresa a la novela, especialmente la última, Anansi Boys, que se publicará en septiembre de 2005. “Se han escrito columnas y columnas” continúa, “esta semana declaremos que las películas han muerto. Ahora declaremos extinta a la televisión, y después a las novelas. Nadie ha declarado a la novela gráfica muerta todavía, pero eso es porque sólo han reconocido que podría estar viva. Nadie ha declarado a la radionovela muerta porque todos la presumen muerta, y así podemos comenzar a “matar” un montón de cosas. En lo que a mí respecta, la novela constituye una manera más de relatar una historia. Es una manera maravillosa, ininterrumpida, de relatar una historia”.

Narrar historias es la pasión de Gaiman: va de su increíblemente exitosa serie cómica Sandman hasta su muy elogiada novela American Gods (“Dioses Americanos”). El verso inicial de uno de sus poemas, Locks (“Cerraduras”) comienza con “We owe it to each other to tell stories, as people simply, not as father and daughter” (“Nuestra deuda mutua es la de relatar historias, en calidad de personas simplemente, no como padre e hija”). “Una de las cosas que nos hacen humanos” explica, “es la necesidad de narrar historias, de escucharlas. Son mágicas. Las historias son importantes para mí, son lo que te ayudan a pasar la noche. De dónde viene esa necesidad, no sé, pero nunca he querido nada diferente”.

Al parecer, Anansi Boys,/i> quiso ser novela: “La idea original para Anansi Boys me vino por 1996, y pensé escribirla como obra de teatro, o probablemente como guión. De hecho escribí tres escenas en forma de guión, pero no me salieron muy buenas que digamos. Les faltaba vida, y los personajes no estaban bien definidos. El único que parecía interesante era el Sr. Nancy, pero nótese que no tenía un rol importante, porque iba a morirse antes de que comenzara Anansi Boys, o apenas comenzara. Por esta razón la dejé en suspenso, porque no sabía bien qué temática escoger. Fue después, cuando escribí American Gods [Nota del editor: donde el Sr. Nancy es uno de los personajes] que me pareció buena idea incluir al Sr. Nancy como estrella invitada de una historia que no había aún escrito. Creo que pensé, después de eso, que Anansi Boys iba a ser una novela corta porque no iba a dar como para una novela o porque no había suficiente trama. Recuerdo que le dije a mi editora, Jennifer Brehl, durante nuestra primera reunión, cuando me preguntó cuáles eran mis próximos planes, que tenía pensado escribir un libro que recopilara tres novelas cortas. Comencé a relatarle las historias, y cuando llegué a Anansi Boys me miró y me dijo: “¡Eso es una novela!” “¿En serio?” le pregunté. “¡Sí, en serio!” me contestó [en tono resuelto] “Soy editora.” Así que, confiando en ella, consideré intentar escribirlo en forma de novela”.

Anansi Boys es una novela cómica que relata la historia de “Fat Charlie Nancy” (“el gordo Charlie Nancy”), un hombre que no es en verdad gordo, y que en el funeral de su padre se entera que su padre era en realidad un Dios, la encarnación de Anansi, el dios-araña de África Occidental. Al enterarse de esto pregunta, obviamente, por qué en su calidad de hijo de Nancy no posee perspicacia sobrenatural. Su madre le contesta, perpleja, “es tu hermano el que ha heredado todo eso”. Gaiman describe el libro como “divertido, de terror, una comedia romántica, un libro de suspenso sobre Dioses y lo sobrenatural, el poder de las historias y todo eso. Me parece que se trata sobre cómo sobrevivir a la familia”. La aparente incongruencia está cuidadosamente elaborada, porque Gaiman cree firmemente en jugar con el género utilizando sus formas tanto para aumentar como para rechazar las expectativas de los lectores. “Siempre me han fascinado los géneros que necesitan producir efecto. El más obvio, y asumo que el más fácil, es probablemente la pornografía, pero pasando de ahí (y apuesto a que un montón de gente me va a escribir, diciendo: “¡no, no, no: es difícil hacer pornografía!), el horror y el humor caen ambos en la misma categoría: si no te dio miedo, no está bien escrito; si no te dio risa, no está bien pensado. Probablemente escribo como cocino, es decir: con la misma actitud. ¿Quién ha dicho que no se puede añadir este ingrediente? Tengo mis reservas con respecto al género, y me aburro con facilidad. Tengo la tendencia de utilizar el género como condimento en vez de presentarlo como plato principal. Anansi Boys está sazonada con elementos de terror, y contiene humor, mitos y detectives, y elementos de horror y suspenso por doquier, etc., pero no es eso sobre lo que se trata: es en realidad un libro acerca de la gente, y ya que estoy hago todo lo demás”.

En su calidad de novela cómico-gráfica (dependiendo de los prejuicios personales), el escritor Gaiman está muy versado tanto en el argumento que alega que el género humorístico no es una forma de arte seria (que menos mal está perdiendo terreno) como en el menos obvio que tiende a descartar a las novelas cómicas como no dignas de atención “seria”. “La gente comparte la extraña opinión” comenta Gaiman, citando quizás inconscientemente a su colega novelista Terry Pratchett, “piensa que lo divertido y lo serio se excluyen mutuamente, creen que son lo opuesto, lo que está lejos de la verdad. Lo opuesto a lo divertido es lo que no tiene gracia, lo contrario a lo serio es lo que carece de seriedad. Existe el humor serio. Considero a la obra de Chris Morris como sumamente seria a la vez que es divertida. Es difícil colocar el humor en muchos niveles. El nivel más alto es cuando se puede decir inmediatamente si funciona o no. American Gods era una novela seria, buena y larga. Anansi Boys es una novela cómica, un libro divertido. Es eso lo que quiere lograr, es eso lo que quiere ser”.

En una de las primeras reseñas de Anansi Boys,
la escritora estadounidense Jenny Davidson lo coloca con entusiasmo dentro de la tradicional comedia de sketch británica (British Sketch-Comedy), donde el humor está basado en la repetición y en el contexto. Gaiman tiene sus dudas: “Va más allá de eso: estamos hablando sobre tradiciones humorísticas que, para mí, se extienden hasta gente como A.A. Milne. Como lector, me di cuenta de esto con la obra de Alan Coren, quien era el editor de la revista británica de humor y sátira Punch, y que tenía que escribir algo cómico en cada edición de la misma. Era un escritor notablemente humorístico, que nunca obtuvo reconocimiento particular como escritor, en parte porque se dedicaba a temas de actualidad. El humorista inglés P.G. Wodehouse fue una gran inspiración para todo esto y constituye aún una de las bases para aprender el funcionamiento de todas estas cosas”.

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