Viva Zapatero – hacia una nueva información

Sabina Guzzanti, una de las últimas víctimas ilustres de la corrupción televisiva de los últimos años, recibió una buena dosis de aplausos en Venecia con su “Viva Zapatero!”.

Arianna Borelli estuvo presente en el estreno de la película y escribió en su dí para la edición italiana de Three Monkeys Online, el artículo aquí presentado. Artículo que aunque de contenido claramente relacionado con la sociedad italiana, no deja de tener su atractivo fuera del país, de hecho, la película acaba de ser presentada con gran éxito en los Riverside Studios de Hammersmith, una de las zonas mas cosmopolitas de la capital inglesa.

¡Viva Zapatero! – Hacia una nueva información

Viva Zapatero! Abre una puerta hacia una nueva anomalía vergonzosa (o vergüenza anómala) típica y exclusivamente ITALIANA, respecto a la situación global de Europa en cuanto a la sátira. Durante el desarrollo de la película molesta, el fijarse y reflexionar sobre las diferentes modalidades de organización y desarrollo de la sátira en los países vecinos: quien practica la sátira en Francia, Alemania, Holanda o Inglaterra es considerado un artista, portador de un saber informativo íntegro y “paralelo” respecto a la difusión “clásica y estándar” de las informaciones de mano de los medios de masa internacionales (telediarios, noticias por radio y medios escritos).

En un estado en donde el gobierno es limpio, honesto y tranquilo respecto al propio trabajo realizado, no se teme a la sátira, aún más, se invoca como un medio de reflexión deseable, sano e irónico, aparte de divertido; y son victimas de ella los órganos del gobierno más altos, en todos los aspectos de su vida, tanto privada como pública, casi como si fuese el impuesto a pagar, por el papel desarrollado. Creo que valga la pena citar el caso francés en el que TODAS las tardes a las ocho (horario de máxima audiencia) se retransmite en una cadena estatal, un programa satírico, Les Guignols de l’info, (las marionetas de la información) durante toda una hora, en el cual se trata como  principal, si no exclusivo, objeto de burla,  Chirac… Chirac burlado, ridiculizado, castigado mientras se sienta tranquilamente en su sillón, por dos sicarios vestidos como John Travolta y Samuel Jackson en Pulp Fiction, todo por no haber mantenido las promesas hechas durante la campaña electoral. Probemos simplemente a imaginar lo que sucedería en un país como Italia a quien osase escenificar una situación como esa. En vistas del resultado final de los varios Biagi, Santoro, Luttazzi, Guzzanti, Fò, es lícito imaginar para el desafortunado, simplemente el patíbulo…

Guzzanti llevó su Viva Zapatero! a Venecia, donde consiguió doce minutos de aplausos, para pedir que se hiciera justicia y sobretodo, para que se supieran los principales motivos por los que RAIOT, su último programa satírico, fue retirado de la RAI, aferrándose a falsas motivaciones y pretextos puramente formales, subjetivos e inexistentes.
La táctica utilizada ha sido la de poner querellas millonarias por difamación, calumnia, falta de sentido común y vulgaridad contra la directora, denuncias llevadas a cabo respectivamente por: Mediaset, Fininvest, Canale 5, … En sólo una mañana Sabina recibió querellas de 23 millones de euros sazonadas de acusaciones, injurias y divulgación de noticias falsas.
El recurso, tras meses de indagación, exculpe totalmente a  Sabina, declarando que no son válidas las acusaciones ni por calumnia, ni por ofensa, ni por vulgaridad. El título Viva Zapatero!, además de hacer referencia a una película con Marlon Brando como protagonista: Viva Zapata!; quiere ser un homenaje al Presidente, sobretodo por lo que se refiere a la iniciativa que no permite que sea el poder político el que dirija y por lo tanto, invada la información pública, la televisión estatal y los medios escritos de difusión nacional. Porque, aunque muchos nos quieran hacer creer que la libertad es un lujo, no nos deberíamos aferrar a esta idea, opio de las mentes vivas y activas.

Guzzanti fue recibida con un río de aplausos también en la concurrida sala boloñesa, donde a mitad de septiembre del 2005 presentó su documental. El público en la mayoría muy joven, se mostró entusiasta, atento, interesado en la proyección, activo y participativo; Sabina lo consiguió, se gano al “pueblo”; en aquella sala había ganas de aprender, curiosidad e interés.

RAIOT gustaba y, tras la suspensión de su emisión en la televisión pública, Guzzanti y compañía organizaron un tipo de  revuelta popular, apareciendo en escena en el Auditorio de Roma en conexión vía satélite (el aire aún está libre… ¡¡¡APROVECHÉMONOS!!!): las imágenes dadas en el documental muestran a quince mil personas al externo del mismo Auditorio para seguir a través de la pantalla gigante  RAIOT, que en dicha ocasión contaba también con la presencia de cientos de personajes famosos, amigos y gente solidaria con  Sabina (quizás también porque, como ella, muchos ya habían sido víctimas del “régimen mediático”…)

En Viva Zapatero!, los encuentros e intercambios de opinión de Guzzanti con los cómicos satíricos europeos desvelan cómo, una vez más,  nuestra pobre y pequeña Italia, actualmente devastada bajo todos los aspectos, representa una “mosca blanca” en toda Europa, siendo de hecho la única nación en la cual la política acalla intencionalmente a los cómicos satíricos. Enfrentándose a un país gobernado por un hombre, Silvio Berlusconi, que es la reencarnación  viva del conflicto de intereses, todos los colegas de Sabina del otro lado de los Alpes, cuando quiera que son entrevistados, afirman  maravillados cómo en sus propios países, Berlusconi no podría ni siquiera ser candidato para el puesto que en cambio en Italia se le ha concedido reocupar.

Pero Sabina es clara en cuanto a este punto, y frente a los jóvenes boloñeses, en el cine Rialto, destaca: “Viva Zapatero! No es una película contra Berlusconi, es una película contra el sistema italiano, que es un sistema televisivo de medios de comunicación en masa podrido y dominado por el régimen. Y de hecho, la película no  escatima sobretodo con quien, al menos en teoría, debería: sin duda, los momentos más exhilarantes, que provocaron los aplausos en la sala, son aquellos en los que  vemos el ridículo y la excitación de representantes de la izquierda, frente a la censura. Son memorables las carreras de Sabina, por la carretera bajo la sede de la Comisión de Vigilancia persiguiendo a los diversos representantes, sin obtener NUNCA ninguna respuesta concluyente o al menos pertinente: la entrevista al actual presidente de la RAI, Claudio Petruccioli, entonces número uno de la Comisión de Vigilancia se articula en una serie de comprometidos silencios, frente a las preguntas de Guzzanti.

En resumen: no se trata de propaganda anti-estreno y basta. También porque, como recuerda Santoro, “la censura ya estaba antes de estar él, y en parte estará siempre. Es el método, el sistema italiano, el que no funciona, es la organización en sí la que crea las bases para la censura. En Italia sucedió aún más: una enfermedad grave, una degeneración. En este sentido, la película no va contra Berlusconi, sino que habla del periodo posterior a su mandato, adelantando una profunda crítica acusatoria también a “nuestra” parte de los políticos: a todos aquellos políticos de la oposición que deberían haber combatido entre sí, interpretando la voluntad de los ciudadanos, y que no lo hicieron».

La crítica a Berlusconi hubiera sido poco reducida, en parte porque a este punto seria quizás demasiado simple… ¡un disparo contra la ambulancia! La crítica grave y profunda sugerida con Viva Zapatero! Se vuelve hacia la izquierda, a cuanto no hizo, en el momento en el que podía resolver el conflicto de intereses, en el periodo en el que hubiera podido confundir y revivir un innovativo sistema de elecciones del CDA (Consejo de Administración) de la televisión pública, en manera globalmente independiente de interferencias políticas… y darse cuenta de estas “nuestras” graves faltas que dejan el sabor amargo en la boca al final del documental.

Lo que amarga es el escuchar las declaraciones de periodistas conocidos de la RAI que cuentan cómo noticias enteras vienen canceladas a pocos minutos de ser televisadas, servicios enteros eliminados, sustituidos con extractos de crónica, cotilleo o datos meteorológicos, servicios proyectados en una manera que nada tiene que ver con la periodística, sino simplemente diseñados para desviar la atención de los usuarios, dirigiéndola allí donde resulta menos “peligrosa”; y después, continuando de esta forma, se presentan debates en los que no existe la contradicción, en los que el periodista entrevistador mediador de la discusión no hace más que poner el micrófono, sin indagar y profundizar sobre diferentes versiones de cuanto le viene dado por el político de turno. El periodista italiano, critican todos los amigos extranjeros de Sabina, tiene el terrible defecto de rendirse, contentarse con la primera respuesta… enorme error: el político con la primera respuesta se pone a salvo, es la segunda pregunta la que puede destrozarlo, y en Italia no se hace nunca. (Un ejemplo? “Usted esta implicado en tal o cual proceso por corrupción?” “No, claro que no estoy implicado!” “De acuerdo, pasamos a otra cosa…”)

La película documental está tan llena de significado e ideas que se debería de hacer el informe de ella casi en manera taquigráfica, para no perder detalle; todas las frases, los gestos… los eventos están en grado de inquietar al espectador y desvelarle en qué manera se nos toma el pelo diariamente, cómo somos timados por medio de trucos mediáticos y televisivos.

La participación de Enzo Biagi, veterano de la RAI, despedido de mala manera por “correo contrareenvolso” resulta conmovedora y de particular impacto emotivo; el rostro de Biagi desencajado, los ojos conteniendo las lágrimas; Enzo está desilusionado de dicho correo, que en su caso  significa un “así no puedes decir que no habías recibido la carta de despido”… Devastante para quien ha dedicado su vida al periodismo, el periodismo verdadero, el profundo, aquel en el que se cree, el periodismo por cuya conquista se ha luchado.

Y después declaraciones de Luttazzi, Santoro (“hice de todo para volver a trabajar”), Paolo Rossi, Beppe Grillo, que colecciona demandas, sin rendirse ni atemorizarse.

Sabina antes de dejarnos ver el documental añade que la película tiene un objetivo en concreto: “hacer entender a los políticos que deben hacer aquello por lo que se les ha votado. De hecho, a la salida de la película se presenta, un apelo al próximo gobierno, promovido por diversas personalidades del mundo de la información y de la cultura, en el que se pide que la información venga desligada del control político, que la ley Gasparri sea abolida y que se haga una serie sobre el conflicto de intereses. Será posible firmar el apelo a la salida de cada sala cinematográfica”.

Dicho apelo fue escrito gracias a la colaboración con la asociación “VIVA ZAPATERO”, y se puede encontrar, leer y, si se desea, firmar en la página Internet del mismo nombre.

Existía un tiempo en el que la libertad del hombre se vivía y era concebida en términos mucho más concretos, prácticos, representaba un valor físico, de movimiento, de conquista del propio espacio vital; Viva Zapatero! En lugar de esto se refiere a un concepto de libertad mental, espiritual, de expresión al interno del espacio televisivo, mediático, informativo que debe ser de todos, espacio en el que todos deben encontrar la oportunidad de expresarse.

Sabina Guzzanti quiso demostrar que en el momento en el que el sistema consigue hacerse ver y ser escuchado, sólo lo que se nos quiere imponer desde arriba, el transformarse en “régimen” para hacer después lo que el mismo quiera, es la inevitablemente directa consecuencia…

George Orwell ha dicho…. 

www.VivaZapatero.org

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