Submarinismo en la Gran Barrera de Coral, Australia

En lugar de pasarme tres semanas no haciendo nada en Sydney, había decidido que mi reciente visita a Australia tenía que incluir algo más intrépido. Un sondeo de las opiniones de amistades que habían visitado Australia hace poco reveló la abrumadora opinión generalizada de que lo más destacado de cualquier viaje a Australia era hacer un crucero por la Gran Barrera de Coral. El famosísimo arrecife de coral es el organismo vivo de mayor tamaño en el planeta, y es visible desde el espacio exterior. Se extiende por unos 2.300 km a poca distancia de la costa oriental australiana, yendo desde el extremo norte de Queensland hasta algo al norte de Bundaberg, un pueblecito famoso por su ron. Según la WWF (la fundación para la protección de la vida silvestre), el arrecife alberga 1.900 especies de peces, 350 de coral, más de 4.000 de moluscos y por lo menos 400 de esponjas. ¿1.900 especies de peces?… me pregunto cuántos tendrán dientes filosos o aguijones.

Si bien se puede apreciar bastante actividad marina por medio del buceo con esnórkel por la superficie, yo decidí que quería ver al protagonista de “Tiburón” (Jaws) bien de cerca o, por lo menos, a miembros más afables de su familia, por lo que elegí hacer scuba diving, o submarinismo. El equipo de submarinismo, o scuba (sigla inglesa que significa self-contained underwater breathing apparatus, o bien “dispositivo respiratorio submarino independiente) fue inventado por Jacques-Yves Cousteau cuando diseñó el Aqualung a principios de la década de los cuarenta. Uno de los primeros ecologistas del mundo, Cousteau nos presentó con su fotografía submarina un hábitat sobre el cual poco sabíamos. Si bien produjo tres películas ganadoras de un Oscar, es más conocido por su serie televisiva “El Mundo Submarino de Jacques Cousteau”, la cual produjo para la cadena de televisión estadounidense ABC, pero la cual fue posteriormente distribuida internacionalmente.

Hoy en día, si se aprende a hacer submarinismo, se debe tomar el curso de PADI [Nota del editor: tanto NAUI como SSI ofrecen también cursos de certificación para buceo]. La Professional Association of Diving Instructors es una organización internacional que “existe para el desarrollo de programas que promuevan y realicen el interés público en las áreas de submarinismo recreativo y buceo en el mundo entero”, como lo han expresado ellos mismos. PADI cuenta con 100.000 miembros profesionales que ejercen en 175 países, y es reconocida como líder mundial en instrucción y certificación de buceo.

Una búsqueda rápida por Internet reveló que había un curso disponible en Airlie Beach, que incluía la certificación PADI así como también submarinismo recreacional en el arrecife. Airlie Beach es un pueblo en el cual es fácil perderse, para reaparecer diez años más tarde con el pelo enmarañado y apelmazado, la piel curtida y recubierta en sal y hablando con el acento local. De cualquier manera, es un pueblecito que a duras penas se gana la existencia por su pura proximidad a la Gran Barrera de Coral y las Islas Whitsunday. La calle principal consiste en una hilera de albergues juveniles, bares, clubs, salpicada de Internet Cafés y tiendas de souvenirs. La comida es por lo general buena, la gente es amable y acogedora, y la cerveza está siempre helada y es refrescante. Pero si no fuera por eso, sería un pueblo flotante falto de carácter a no ser por los turistas, que lo mantienen sobre el mapa. Si he de ser honesto, esto no me molestó en ese momento (¡y con medio planeta de por medio, no me molesta ahora tampoco!). Como dice el refrán inglés: I was there for a good time, not a long time (“Fui a pasarla bien, no a quedarme”).

El primer día y medio del curso de PADI está basado en clase y en piscina. Las sesiones de clase son frustrantes (todo el mundo quiere meterse al agua) aunque sumamente imprescindibles. Se hace mucho hincapié en la seguridad y en hacer submarinismo dentro de los propios límites. Se explican peligros tales como la narcosis de nitrógeno y the bends, o “enfermedad del buzo”. Mientras que estos términos hacen pensar, cabe señalar que se pueden evitar completamente si se toman las debidas precauciones y se atienen a los procedimientos normales. Los instructores recalcan la importancia del concepto de “interacción positiva”, el cual constituye un principio central en lo que respecta el submarinismo responsable. Básicamente significa “se mira pero no se toca”. Tocar el coral puede ocasionar daños irreversibles (además de ser muy cortante, y la ley australiana prohíbe llevarse muestras de cualquier tipo). Aparte de esto, mientras la mayor parte de las criaturas, incluyendo a los tiburones, no atacan a menos que se les provoque, un ser humano y un pez pueden tener diferentes ideas con respecto a lo que constituye una provocación. Intente darle una palmadita amistosa en la cabeza a un tiburón y se dará cuenta… (POR FAVOR NO LO INTENTE… ¡apostaré todo mi dinero al tiburón cada vez!). La vida marina es por lo general bastante acogedora para con los buzos. Hay que considerarlo desde su punto de vista: ya es de por sí malo tener una banda de humanos nadando alrededor de tu casa, y peor es cuando intentan llevarse trocitos de ella o peor aún, ¡cuando intentan capturarte para su sartén!

Las sesiones en la piscina son principalmente para familiarizarse con el equipo de buceo, y para practicar ejercicios de seguridad. La primera vez que se pone uno el traje puede llegar a sentirse como un extra de la película Robocop, pero no es tan complicado como parece. Los cuadrantes muestran la profundidad, el tiempo de buceo, y lo que queda de aire. El BCD (Buoyancy Control Device) es… ehm, un dispositivo que controla la flotabilidad, y dos reguladores: uno para respirar y otro de repuesto. El equipo cuenta además con un cinturón de pesas y obviamente una máscara, que espero no requieran explicación. En la piscina, practicamos una serie de destrezas repetidas veces, hasta que salían automáticamente. Las mismas incluían una selección de señales manuales, despejar la máscara, quitarse y ponerse el equipo, y procedimientos de seguridad incluyendo compartir el regulador. Las escuelas de buceo australianas gozan de la reputación de prestar mucha atención a la seguridad, y en Queensland más que en ningún otro lugar. Antes de cada expedición de buceo, cada buzo pasa por un chequeo de seguridad de cinco puntos, para luego llevar a cabo exactamente el mismo chequeo en su buzo compañero/a.

Be Sociable, Share!

Páginas: 1 2