¿Malinterpretado? Hugo Chávez y la Prensa Occidental

¿Cómo le iría a la Rusia de Putín en caso que y cuando cayeran los precios del petróleo? ¿Qué proporción de la famosa «Tercera Vía» política de Tony Blair era populismo superficial? ¿Con cuánta seriedad se propone Villepin erradicar la pobreza? ¿Qué parte de la popularidad de Zapatero puede atribuírsele al antiamericanismo? ¿Están el New York Times y otros periódicos predispuestos en contra de Bush? Teniendo en cuenta la controversia de las elecciones en el año 2000: ¿podemos confiar en las credenciales democráticas de George W. Bush? ¿Es peligroso el centro de Los Ángeles luego de oscurecer?

«Persevera y triunfarás», como dice la frase, por lo que bombardeo con todas las preguntas arriba mencionadas a la Dra. Julia Buxton, profesora-investigadora sénior del Centro Internacional para la Cooperación y la Seguridad (Centre for International Cooperation and Security) del departamento de Estudios para la Paz de la Universidad de Bradford, Reino Unido.

De todas maneras, el tema de nuestra entrevista no es Putín, Blair o Bush, sino Hugo Chávez, presidente de Venezuela y blanco de críticas coordinadas por la prensa occidental [Medialens – ridiculing Chávez]. A Chávez se lo cataloga generalmente por su «populismo» o su «antiamericanismo», pero la Dra. Buxton sostiene que Chávez es de hecho un pragmático, que llegó al poder predicando algo parecido a la «Tercera Vía», y cuyo país sigue manteniendo fuertes vínculos con EE.UU.La Dra. Buxton ha visitado Venezuela reiteradas veces para estudiar la política venezolana y realizar trabajos en este campo, como por ejemplo ser observadora en las elecciones, dar conferencias académicas y realizar trabajos de investigación. Amablemente aceptó ser entrevistada por Three Monkeys Online.

¿Cómo se percibe a Chávez en Sudamérica, América Latina y México?

La falta de encuestas de opinión en la región me obliga a adivinar las respuestas, pero aquí van un par de observaciones. Creo que hay afinidad, por no decir apoyo, con Chávez entre la gente común de países sudamericanos como Brasil, Perú, México y Colombia. Visto que Chávez ha abocado directamente por las necesidades de los pobres por medio de las Misiones (programas sociales gubernamentales), es uno de los pocos líderes y políticos del continente identificado con la causa propobre, más aún visto su compromiso de extender estas iniciativas sociales y de bienestar hacia otros estados de América del Sur y Central. Su poderosa retórica antineoliberal y crítica al gobierno de Bush (el cual es impopular en extremo por diversas razones a través de la región), lo ha convertido en algo así como un héroe para aquellos que se sienten abandonados y marginados por la política dominante y las agendas de mercado libre.

¿Se puede afirmar que su compromiso con las Misiones es auténtico? ¿Cómo se describen las condiciones en Venezuela? ¿Ha atendido Chávez realmente a las necesidades de la clase pobre?

Sí, pienso que sí, en dos sentidos. El primero es económico: el gobierno de Chávez ha vuelto a tomar las riendas de las pautas establecidas para los gastos del gobierno, los cuales han estado durante décadas concentrados y centrados en los sectores más ricos de la sociedad (en gran parte por medio de amnistía tributaria, subvenciones y subvenciones universales que beneficiaron desproporcionadamente a los grupos más adinerados, como fue el caso de los sectores petrolífero, educativo y farmacéutico). Por medio de cambios radicales en las pautas establecidas para los gastos públicos que favorecieron a los grupos marginados (reforzados por la introducción del impuesto a los ingresos) así como por la inversión en áreas que mejoren el capital social (la educación, la sanidad, la vivienda, la distribución de tierras, la disponibilidad de crédito), el gobierno ha atendido a las necesidades de los pobres. El problema reside en si las estrategias actuales son sostenibles: si los precios del petróleo caen, el modelo de desarrollo (que ya muestra un número de contradicciones) no puede ser mantenido.El compromiso para con el programa de las Misiones es, en mi opinión, irrefutable. Estos proyectos de política social se desarrollaron luego de 2003 (en pos a la derrota de la oposición luego del golpe de estado de 2002 y del fuerte aumento del precio del petróleo). Creo que el compromiso surge más de un punto integracionista/nacionalista que de un compromiso al «socialismo». Se han construido más de 2000 escuelas, 8000 clínicas, se han traído 20.000 médicos cubanos, y se ha reincorporado a un millón y medio de gente a la educación: estas clases de políticas son esenciales si se quiere superar el trágico subdesarrollo económico y social venezolano.

Chávez se ha hecho además cargo de las necesidades de los pobres en un sentido político. En este respecto ha introducido el proceso político y le ha otorgado poderes a la gente que se encontraba marginada y excluida de la política dominante: gente que veía sus necesidades y exigencias de representación ignoradas. El desafío actual es permitir que este nuevo modelo de representación se desarrolle autónomamente, sin necesidad de vincular a la gente al movimiento chavista por medio de un sistema clientelista u otros medios. Honestamente, la situación en el país ha mejorado espectacular y considerablemente: se notan los cambios y el impacto de los mismos en las vidas de los más humildes. Pero, como digo, la clave es la sostenibilidad, la responsabilidad en la entrega y la equidad de acceso.

En lo que respecta a esta popularidad a nivel élite, las cabezas de estado de la región parecen también tenerle simpatía a Chávez, por dos razones principales. La primera, es que se reconoce que Chávez haya sido elegido democráticamente y, en este respecto, existe una fuerte oposición a cualquier acción que viole la soberanía de los estados individuales. Este es un sentimiento fuerte en Sudamérica y, como resultado, hay algo de enojo con EE.UU. por su diplomacia torpe y su intervención en los asuntos domésticos de Venezuela.

Se ha especulado mucho sobre la fricción entre Chávez y, por ejemplo, Lula, el presidente de Brasil. Creo que la gente ha exagerado un poco estas tensiones. En vez de reprender a Chávez, pareciera que existe un consenso regional para no «satanizar» a Venezuela. Esto fue transmitido bastante claramente en comunicados de la actual presidenta de Chile así como de sus predecesores (Chile es un país que EE.UU. ha intentado cultivar en contra de Chávez). La derecha en Sudamérica ha sido siempre sido política, ideológica y electoralmente débil, por lo que no ha habido una movilización a gran escala en contra de Chávez liderada por individuos del centro o de la derecha. Debería notarse además que Chávez es tremendamente pragmático, como lo subrayan sus relaciones cercanas con el presidente Uribe de Colombia, que podría considerarse el presidente más derechista de la región. La mayor parte de los presidentes sudamericanos comprenden que Chávez es producto espec&iac
ute;fico del subdesarrollo político y económico de Venezuela, y como tal, el alcance de su Revolución Bolivariana está bastante restringido. La gran riqueza generada por las máximas en el precio del petróleo le ha brindado claramente a Chávez control económico e influencia, lo que a su vez ha causado algo de preocupación regional sobre la claridad con la cual el gobierno venezolano maneja sus recursos.

De todas formas, existe un potencial riesgo de «poner a prueba» a Chávez en dos sentidos. En primer lugar, Chávez debe respetar los principios de la soberanía estatal y no ser demasiado incauto al expresar su respaldo a candidatos en las próximas elecciones regionales (Nicaragua y México), tal como lo hizo con el (derrotado) candidato en las recientes elecciones peruanas, Ollanta Humala. Este tipo de intervenciones no está bien visto y podría impactar negativamente al gobierno venezolano. En segundo lugar, Venezuela debe comprender que los demás países de América Central y del Sur no se encuentran en posición de desafiar a EE.UU. al igual que Venezuela. La decisión de Venezuela de retirarse de la Comunidad Andina de Naciones luego de que Perú y Colombia firmaran acuerdos bilaterales de libre comercio con EE.UU. fue una manifestación del compromiso de Venezuela a un modelo alternativo de integración económica regional. Pero al ofrecer a sus vecinos con una opción tipo «blanco o negro», «nosotros o EE.UU», Chávez corre el riesgo de polarizar las relaciones en la región y en forzar a los países vecinos a firmar acuerdos políticamente más flexibles con EE.UU.

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