Los calados de La Orotava. Un arte con siglos a la espalda

Los calados de la Casa de los Balcones en La Orotava

Quizás sea el sonido de la música canaria que anima a los pájaros de las jaulas del patio. O quizás ni siquiera hiciera falta el sonido del hombre en este remanso de paz de esta localidad tinerfeña. Pero hay algo de realmente mágico en este entorno.

Me encuentro en la Orotava, en la calle San Francisco n° 3, en la llamada Casa de los Balcones. Una magnífica construcción en la más pura arquitectura local edificada en 1632. Su fachada, de tres pisos, vestida de madera de tea canaria en sus maravillosos miradores de la segunda planta, cuenta con otros cinco balcones menores en la primera, adornados con coloridas macetas de flores. Su interior: un tranquilo establecimiento donde las bordadoras acarician el lino con las puntas de sus dedos. Son al mismo tiempo trabajadoras y dependientas de este centro artesanal dedicado a los ancestrales calados tan conocidos en las islas. Parece ser que los calados descienden de aquellos que se realizaban antiguamente en la Península en los límites de las provincias de Andalucía y Extremadura, pero es aquí donde se muestran en todo su esplendor y parece que día a día se vayan elaborando nuevos y más complejos puntos y descubriendo muchos más de aquellos que parecían haberse perdido. Fue Eladia Machado quien en los años 40 estableció el taller e introdujo el traje típico de la población que todavía se usa hoy en día.

En la parte delantera del local, la dedicada a tienda, me dicen que traen los mantones de Manila, de Manila. Y aunque lo parezca, no es obvio, en mis excursiones por Andalucía, me encontré con que, en varias ocasiones, intentaron darme gato por liebre, o mejor dicho, Manila por China. Los que se exponen frente a mí aquí nada tienen que ver con los bordados a máquina que se venden a precio de saldo en muchos mercados callejeros de la Península.

Pero la magia de las manos femeninas de esta tierra se aprecia verdaderamente en la parte trasera de la gran casa. Un gran bastidor sirve de marco a las estrellas, las flores y los intrincados diseños de los calados canarios. Una amable artesana vestida con el traje típico me explica que la tradición no se sigue tanto como les gustaría:

“Es muy duro”, me explica,“daña mucho la vista. Tenemos que hacer muchos altos para descansar”. Sobre esta mantelería de lino, inclinan su cabeza dos tinerfeñas hiriendo con sus tijeras el tejido que deshilachan cuidadosamente para luego unir con maestría, con hilo de algodón, los cabos resultantes, diseñando así un amasijo de estrellas, y adornos rescatados de los puntos más tradicionales trabajados durante siglos en las islas.

La bordadora me dice que ellas trabajan en equipo, en relajada conversación sobre el bastidor, pero que la mayoría de los artículos que se encuentran expuestos a la venta, son realizados por señoras del pueblo a las que se les paga poco más que el coste de los materiales. Es un trabajo de amor a la tradición. Una mantelería puede llevarle a una persona hasta tres meses de trabajo, dedicándole una media de cuatro horas al día. El grupo que trabaja aquí, en el centro artesano, se dedica también a la investigación y recuperación de puntos antiguos sacados de muestras de piezas de anticuariado que conservan las familias originarias de la isla. El director de la casa, Don Cristobal González González, me explica que reciben de unas 2200 a unas 2800 personas al día, llegan no solamente de toda España, sino de toda Europa. Me intereso por aprender la labor y me vendría muy bien saber si ellos mismos imparten clases. “Expresamente en esta casa no”, me dice. Pero añade que lo hacen en algunos ayuntamientos y en el Cabildo de Tenerife. La asociación dispone de 12 tiendas y se administran privadamente, pero en mi viaje, y él mismo me lo confirma, he visto muchos más establecimientos en la isla en los cuales, aunque no pertenezcan oficialmente a la Casa de los Balcones, se vende artesanía.

Muy amablemente Don Cristobal me narra cómo comenzó la historia de la casa como taller artesano: “La Casa de los Balcones trabaja en la promoción de la artesanía desde hace más de 70 años, la creadora de este centro fue Doña Eladia Machado Méndez Fernández de Lugo, madre del actual propietario, Don Carlos Schönfeldt Machado”. Me comenta que Don Carlos ha continuado la labor de Doña Eladia dedicada a la conservación y la expansion de la artesanía local. Me pregunto si reciben alguna ayuda para financiar el trabajo de investigación y asegurar el futuro de los artesanos.

“No recibimos financiación de ningún organismo”, me aclara Don Cristobal, somos empresa privada y contamos con muchas artesanas que trabajan desde sus propias casas”. El mismo ha trabajado durante toda la vida, empezó a los 14 años y ha dedicado sus mejores tiempos al puesto en el que ahora lleva ya 36 años, comenzó con tan solo 22. En su larga carrera ha recibido visitas tan importantes como la de Su Majestad la Reina Sirikit de Tailandia con su séquito. “Le encantó toda la artesanía y nos pidió que fuéramos a Tailandia a enseñar nuestros calados”, me comenta orgulloso, “también nos han visitado muchísimas personalidades de todo el mundo”.

Y no es de extrañar, la casa no pasa inadvertida para el paseante de esta tranquila villa, y las guías turísticas advierten que se trata de una de las obligadas paradas para el amante del arte. Con su arte dejo a estas sonrientes trabajadoras y con la amabilidad y galantería de su director, abandono con pena el lugar tras una nostálgica inmersión en la vida del siglo XVIII, tan dulcemente reproducida en las habitaciones museo de la planta alta. Sin duda, mi afición a las artes manuales me hará regresar al lugar en un future no lejano. ¿Quién sabe si no tenga alguna vez el privilegio de trabajar con esas mismas bordadoras? ¡Ah! Sueños a los que me lleva la observación de estas estupendas obras de arte.

¿Recomiendo la visita? ¡Sin ninguna duda! No solo por la casa taller sino por los otros muchos encantos que alberga esta comunidad tinerfeña, sin olvidar las buenas maneras de sus habitantes, su simpatía y las encantadoras sonrisas que encontramos a lo largo de nuestro paseo.

 

www.casa-balcones.com

C/ San Francisco, 3-4

38300 La Orotava

Tenerife-España

Tel. +34 922 33 06 29

+34 922 33 18 39

Horario de 8.30 a 18.30, 7 dias a la semana

(Entrada gratuita, pequeña tarifa para el museo de la planta alta)

 

 

 

 

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