Divina Comedia – entrevista con Neil Hannon

Quizás sea que Neil Hannon ha vivido una vida encantada. Ahora mismo se encuentra en Londres, con apariciones en radio y televisión, promocionando su último trabajo bajo el nombre de Divine Comedy, Victory for the Comic Muse (“La Divina Comedia, Victoria para la Musa Cómica”).
Ha vuelto al punto desde el que partió hace más de una década para probar suerte como cantautor. En aquel momento era como un ermitaño, dormía de día y escribía de noche, devorando lecturas y deleitándose con el cine “extranjero”. Por aquel entonces luchaba, perseguía a Ian Brody (de The Lightning Seeds) para que le produjera su primer álbum, cuando éste le había prometido que lo haría aunque se encontraba ocupado en otros proyectos.
Hannon insistió y finalmente logró que le produjeran el disco. Hace trece años Divine Comedy presentó el que Hannon considera su primer disco, Liberation(“Liberación”). Fue un gran salto, una especie de afirmación. Es un dato conocido que su padre, pastor de la iglesia de Irlanda, llegó a ser obispo de Clogher. Menos conocido es el dato de que Hannon asistió a la escuela en Royal Portora, Fermanagh, con antiguos alumnos tan conocidos como Samuel Beckett y Oscar Wilde (a quien se menciona en el tema Absent Friends). Con un bagaje tan tradicional, era de esperar que siguiera la senda de sus compañeros, marcada por la ética de la clase media, y buscara una profesión viable.
“Recuerdo estar en el colegio y en los ratos libres me ponía a programar una batería y un profesor de geografía me dijo un día: ‘¿de verdad crees que vas a poder vivir de la música?’ Estaba claro que los profesores creían que yo era inteligente pero que no quería trabajar, no tenía interés”.
Vivió una niñez rodeada de música tradicional. Tanto sus hermanos mayores (Des y Brendan) como él mismo llegaron a aborrecer los ensayos en el coro porque eran a la misma hora que Top of the Pops (Los Cuarenta Principales en televisión) e incluso se escapaban a veces para poder ver los últimos quince minutos; así Hannon podía admirar a aquellas estrellas del pop a las que un día imitaría. Al desarrollarse sus gustos en música también cambiaron sus preferencias televisivas.
Las clases de piano empezaron a los siete años. Como era de esperar, los avances se vieron limitados por la indiferencia. “Creo que no llegué a pasar de segundo grado. Las notas de mi profesor empezaron bien, ‘Neil es muy bueno, tiene talento para la música’. ¡A partir de ahí la cosa empezó a decaer!: ‘Neil no está trabajando a su nivel’. ‘Por favor, llévense a Neil!’”
Por sus risas deducimos que hay algo de exageración; sin embargo no cabe duda que cualquier profesor se hubiera desesperado con alguien que sí tenía talento y que así lo ha demostrado con sus trabajos. En aquel momento estaba más interesado en un álbum de la Electric Light Orchestra que había conseguido por su hermano. Los regalos de navidad proporcionaban la variedad: “Había competencia entre hermanos; a lo mejor Des quería Ghost in the Machine (The Police) y Brendan pedía Prince y luego yo pedía los dos. Estábamos intentando ganar al contrario. Al final me trajeron el álbum de The Police”. Le gustaba sólo Message in a Bottle. Tenía muy claro lo que le gustaba. “Supongo que por aquel entonces era muy estrecho de miras pero eso ha ido cambiando”, admite ahora.
Su etapa escolar pasó sin mucha gloria aunque obtuvo una plaza en un curso de arte en un centro de Liverpool. Llegó a un pacto con sus padres: un año fuera para decidir qué quería hacer y después iría a Liverpool a empezar el curso. Ese viaje no llegó nunca.
En medio de todas estas vivencias, en Irlanda del Norte se vivía rodeado de muerte. Los titulares sobre la violencia eran una constante. Enniskillen, el pueblo natal de Hannon, fue devastado durante una misa por una bomba republicana en 1987. No es que él no quiera reflexionar en alto sobre eso sino que siempre ha sentido que una muerte es tan trágica y triste como otra. “No creo que debamos concentrarnos en una tragedia en particular. Por cada muerte, sufren otras personas- los padres, la familia, los conocidos. Y nada de todo aquello tenía ningún sentido”, dice intentando poner voz a su frustración y su ira.
Así pues, la música se convirtió en la válvula de escape para su talento creativo y su voz se hizo oír, en principio porque era “el hombrecillo de la gran voz”, con su aspecto circunspecto a la vez que chic vestido con su característico traje y pajarita, cultivando una imagen que resaltaba en la era del britpop.
Primero Liberation, luego en 1994 Promenade. A pesar del apoyo de la crítica, Divine Comedy seguía teniendo una discreta respuesta comercial, a pesar del éxito de las bandas de britpop, mientras que Oasis y Blur se disputaban la popularidad con su organizada rivalidad. En 1996 Casanova salió al mercado y Divine Comedy empezó a conectar con el público. Su gran éxito fue Something for the Weekend, al mismo tiempo que su colaboración con la serie de televisión Father Ted, cuyo tema principal había sido escrito por Neil, ayudaba a hacer crecer su popularidad.
Aquellos primeros discos de D¡vine Comedy hicieron mucho por alimentar su imagen de grupo pop intelectual, con sus abundantes referencias literarias a Wordsworth y Chekhov, entre otros y por supuesto, el propio nombre de la banda tomado del poema de Dante. “Nunca pensé que iba a ser juzgado por esas referencias. Supongo que ese era mi mundo, leer esos libros, y no era consciente de cómo me veían los demás. No era muy sociable, vivía como un ermitaño entonces. Dormía de día y me pasaba las noches en vela.” Aunque los miembros del grupo hayan ido cambiado con los años, Hannon ha seguido siendo la fuerza motriz y la única constante.
Fin de Siecle (1998) fue el siguiente disco del grupo. El título hace referencia al período artístico de finales del S. XIX conocido en Europa como la decadencia, palabra que parecía muy apropiada para Hannon. El tema National Express fue el único éxito de un disco que no consiguió calar en el público.
Un año más tarde se lanzó un disco recopilatorio y en 2001 salió al mercadoRegeneration, producido por Nigel Godrich (reconocido por su trabajo con Radiohead). Tampoco este disco obtuvo el reconocimiento del público y la banda acabó disolviéndose. En 2004 Hannon publicó, con un título muy apropiado, Absent Friends (Amigos ausentes), ahora en solitario pero manteniendo el nombre de Divine Comedy. El singleCome Home Billy Bird obtuvo un razonable éxito de público.
Desde entonces, Hannon ha estado metido en todo tipo de proyectos: escribir canciones para Jane Birkin y su hija Charlotte Gainsbourg. “Ahora podía decir que sí a todas esas cosas a las que normalmente tenía que decir que no y así me convertí en una especie de chapuzas lírico”. Todos estos proyectos le han dejado una cantidad de temas sobrantes que Hannon ha convertido en su último álbum bajo el nombre de Divine Comedy, Victory of the Comic Muse. En esta ocasión Hannon ha cerrado el círculo en torno a su trabajo haciendo alusiones a su primer trabajo con DC, titulado Fanfare for the Comic Muse (en referencia a “Una habitación con vistas”, de E.M Forster). No obstante, a Hannon le cuesta reconocer la noción de que existe una línea temporal en su trabajo: “No creo que sea el fin de nada. No es tan circular, no es lo que estaba pensando mientras hacía el disco”.
Este nuevo álbum parece más sencillo y directo que los anteriores, con temas, como él mismo dice, “sobre mi mami”. Es serio y humorístico a partes iguales al tiempo que consigue mantenerse con los pies firmes en el mundo en que vive. “Y por supuesto, todos mis discos son obras maestras incontestables”, afirma mientras estalla en risas al final de nuestra conversación. ¿Es cierto que Neil Hannon ha vivido una vida encantada? Si ha sido así, ha ido absorbiendo mucho encanto por el camino.
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