Crisis de natalidad ? Sheila Kitzinger habla de la natalidad en el siglo XXI

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Crisis de natalidad – Sheila Kitzinger habla de la natalidad en el siglo XXI“En los países industrializados del norte, y crecientemente en todo el mundo, nuestra cultura sobre la natalidad está duramente controlada por la medicina. En televisión, el parto se presenta como un evento médico que solamente es seguro si se deja en manos de los doctoresy en el que, si las mujeres obedecen, todo sale finalmente bien. Aquellas que se atreven a preguntar demasiado o que optan por un parto en casa, se exponen a sufrir una emergencia médica”. [Birth Crisis (Crisis de natalidad) – Sheila Kitzinger ]

Desde hace… ¡ni se sabe cuanto! Sheila Kitzinger ha estado haciendo preguntas sobre cómo nosotros, como sociedad, tratamos a las mujeres en asuntos referentes al embarazo y al parto. Ha sido descrita como “la gran sacerdotisa” del tema, y es una vigorosa defensora de los derechos de la mujer en este respecto, así como en temas de maternidad y sexo. Su último libro, Birth Crisis [Crisis de natalidad] analiza las experiencias de mujeres que dan a luz en el sistema hospitalario, planteando cuestiones sobre relaciones de poder, técnicas innecesarias que dañan a las mujeres tanto física como mentalmente, y el modo en el que “los nacimientos son manejados en el siglo XXI”.

Three Monkeys Online sentía cierta intriga al respecto y Sheila Kitzinger fue tan amable como para responder (vía e-mail) a nuestras preguntas.

Mientras que existen abundantes evidencias de que cada vez hace falta menos intervención médica en el proceso del nacimiento, el sistema en muchos países europeos sigue estando a favor del control médico del parto. ¿Qué es lo que impide un cambio en el sistema?

Cualquiera que esté en la posesión de poder sobre un territorio y sobre el resto de la gente, tiene un interés personal en mantener dicho poder. Incluso con la mejor de las intenciones de humanizar el fenómeno del nacimiento, es más fácil para los trabajadores y los gerentes de los hospitales mantener el control del territorio y los sistemas de trabajo, establecer protocolos que se deben obedecer, y mantener la jerarquía institucional de manera que siga una clara línea de mando.

Va también en beneficio del interés de las compañías internacionales farmacéuticas y de los fabricantes de equipamiento médico; promover sus productos y desarrollar nuevos, es así que se enfatiza el uso de elementos tecnológicos y médicos en el manejo del nacimiento.

Muchas mujeres en la Europa occidental eligen tener menos niños, y quedar embarazadas a una edad más madura. ¿Qué efecto tiene esto en cómo nosotros, como sociedad, manejamos nuestro sistema sanitario? Por ejemplo en Italia, muchos controles, ecografías, etc., son gratis y recomendados para mujeres embarazadas mayores de 35 años, ya que sus embarazos son etiquetados como de alto riesgo (alto riesgo tanto por razones médicas como emocionales: si una mujer sufre un aborto a esa edad, existe el riesgo obvio de no poder concebir de nuevo.)

Conforme las mujeres comienzan a tener familias a una edad más madura, más y más mujeres embarazadas son catalogadas como pacientes de posibles partos de alto riesgo. Tratadas de esta manera, sometidas a inducciones al parto, continuo control fetal electrónico, y parto ayudado de instrumentos o por medio de una intervención cesárea, es entonces cuando se convierten en partos de alto riesgo.

En su opinión, ¿hasta qué punto han influido la televisión y el cine en desarrollar nuestra actual actitud hacia el parto?

Los medios de comunicación generalmente tienen un impacto terrible en las actitudes hacia el parto. En televisión por ejemplo, las series médicas muestran situaciones dramáticas y peligrosas, y las mujeres deseosas de llevar a cabo un parto en casa, acaban, casi siempre corriendo al hospital y teniendo que someterse a una cesárea.

¿Qué papel ha tenido la política sexual en la el proceso de convertir el parto en algo totalmente controlado médicamente? ¿Puede el énfasis en dar a luz en un hospital ser entendido como la colonización masculina de un espacio casi exclusivamente femenino?

Ciertamente el control obstétrico del parto significa que el hombre está normalmente en la cumbre de la jerarquía, ya que la mayoría de los obstétricos son hombres. De todas formas, esto no es así en Rusia, donde la mayoría de los obstétricos son mujeres, ya que tienen un estatus inferior en relación a otros especialistas.

Usted describe la episiotomía como una “mutilación ritual”. Mientras que ciertamente se trata de una práctica polémica y quizás usada más de lo necesario, describir la técnica en términos de “mutilación ritual” parece aplicar una siniestra motivación por parte de los obstétricos. Seguramente los obstétricos trabajan para asegurar la segura llegada al mundo del bebé y el bienestar de la madre, ¿no?

La episiotomía es, sin ninguna duda, una mutilación, y hay investigaciones que demuestran que se emplea innecesariamente. Decir que es ritualizada no implica que sea siniestra. Un sacerdote al bautizar a un bebé, está llevando a cabo un rito. No necesita porqué tener ningún motivo siniestro para ello. Estoy de acuerdo en que los obstétricos están entregados a hacer lo mejor que esté en su mano por la madre y el bebé. El problema es que frecuentemente ignoran las evidencias aportadas por las investigaciones.

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