Carlos Fuentes y la gran tradición del castellano

El final de la presentación es de la audiencia. Llegan al palco todo tipo de preguntas: tímidas, emocionadas, interesantes, muchas muy bien pensadas:

La silla del águila apareció en castellano en el año 2002. La versión inglesa, por Kristina Cordero, acaba de ser publicada en Gran Bretaña por Bloomsbury. ¿Qué opina Fuentes en general sobre las traducciones de sus obras? Comenta que las mismas representan acontecimientos inesperados en la vida del escritor; es casi como “descubrir” un hijo ilegítimo. Constituyen, sin embargo, en su calidad de traducciones, obras en sí mismas: cada libro renace en su versión en otra lengua. Visto que el escritor puede controlar las traducciones sólo hasta cierto punto, ya que dominar todos los idiomas del planeta no resulta una empresa factible, el escritor se ve obligado a aceptar los hechos como son. Comparte con nosotros la ocasión en que viajó a Rusia durante la década de los sesenta con el fin de presentar la traducción de Artemio Cruz, una novela que en su versión original cuenta con unas 400 páginas. Notó con extrañeza que la versión rusa tenía solamente unas 120. Al indagar sobre esto, le respondieron: “Le hemos hecho un gran favor”. “¿Un gran favor?” “Sí, un gran favor: hemos eliminado todas las escenas de sexo y de política del libro”. Y ante lo que debe haber sido la mirada atónita de Fuentes, agregaron, “Nosotros sabemos lo que le gusta al público en Rusia; Usted, no”.

Una novela está definida por la manera de emplear el tiempo. El método puede ser linear o se puede jugar con el tiempo o se puede escribir una “novela dentro de la novela” (como ocurre por ejemplo con Don Quijote de la Mancha de Cervantes). Hopkinson le pide a Fuentes que hable sobre el tiempo en La silla del águila. Fuentes plantea que la cultura latinoamericana parte, tradicionalmente, del barroco: la filosofía, la arquitectura, la música, las letras. Es sólo en el siglo XX, con por ejemplo Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, la influencia de William Faulkner, que el tiempo se traslada al presente, que se descubren la poesía maya y azteca, que se toma consciencia sobre las raíces culturales: América Latina es un continente mestizo, con raíces indígenas, negras, mediterráneas, árabes, judías. La escritura lidia con la problemática de transformar esta tradición, lo cotidiano, el lenguaje de día a día y de la calle en arte. Con respecto a “La silla del águila”, la novela no está condenada a la fatalidad del tiempo linear occidental. Agrega que “una novela es un intento de expresar aquello que no puede ser expresado de ninguna otra forma”.

¿Cómo va cambiando la relación de Fuentes con México a través del desarrollo de sus propios libros? “Viví fuera de México hasta los dieciocho años”, explica, “nunca tenía vacaciones, ya que durante el receso escolar solían enviarme a México, donde seguía asistiendo a clase. Vivía con mis abuelas; crecí con sus historias. Las abuelas son fuente valiosa de información. Durante la década de los cuarenta viví en EE.UU., donde me hicieron sentir que era mexicano. Yo era un muchacho popular, querido, y con el cambio de la política referente al petróleo de Lázaro Cárdenas, me convertí repentinamente en un enemigo”. Fueron todos estos factores sin duda alguna los que le fueron dando forma a su sentido de identidad con México. “Eres consciente de formar parte de una gran tradición”.

Afirma querer el castellano, pensar en castellano, soñar en castellano, contar en castellano, insultar en castellano… amar en castellano. Transmite claramente a su público este deseo de conocer más si no sobre el idioma, al menos sobre una literatura que nace en castellano. Carlos Fuentes y Tomás Eloy Martínez nos hacen, con su literatura, partícipes de la gran tradición del castellano.

Londres, año 2006. Hemos concluido una intensa sesión. A la salida del auditórium el público londinense divisa con deleite una larga fila que espera para que Fuentes les autografíe su copia personal de La silla del águila, y no desperdicia la oportunidad. El escritor habla con cada uno, se detiene interesado, se fotografía con quien se lo pide, a pesar de que en su cara se distingue ya el cansancio. El señor Fuentes sonríe profesionalmente. Horas más tarde, mientras él se relajaba de la tensión del día, nosotras nos desvelábamos con las intrigas de las cartas entre sus personajes en lucha por la tan codiciada “silla del águila”.

La Silla del Aguila (Punto de Lectura)y , ambos publicados por Bloomsbury en inglés, están ya en venta en Gran Bretaña. Para mayor información consultar bloomsbury.com.

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