A la mitad del transcurso de Ulises, Molly Brown se acuesta con Blazes Boylan, un organizador de conciertos; mientras que Leopold se masturba en la playa de Sandymount, mirando a Gertie McDowell lascivamente. Y a pesar de este rollo sórdido y penoso, el matrimonio Bloom recuerda aún con cariño sobre su noviazgo antes de casarse. Norris identifica un tipo de unión que trasciende las dificultades de su presente relación:
“Durante la noche del día en el que ha cometido adulterio con Blazes Boylan, Molly piensa sobre él como objeto sexual (“esa cosa grande colorada”) mientras que reflexiona sobre Bloom a tal punto que éste es el último hombre en su mente mientras se le cierran los ojos en sueño. Piensa sobre él, sobre aquel día en Howth cuando se recostaron sobre los rododendros y saborearon el primer beso… es el único momento de toda la novela que describe una experiencia común, como si fuera una clase de comunión. Bloom también se acuerda de haber besado a Molly, en el episodio de Lestrygonians, donde se utiliza el mismo método literario. Se produce un encuentro real, no sólo entre sus cuerpos pero también entre sus espíritus”.
Parece apropiado que Ulises concluya con una escena romántica ya que Joyce hizo concordar la fecha con la de su noviazgo con Nora Barnacle. Norris explica que “Joyce conoció a Nora durante un encuentro fortuito en la calle el 10 de junio de 1904, y esto lo llevó a acompañarla en un paseo el 16 de junio, sólo una semana después, en la playa de Irishtown/Ringsend. A partir de entonces, el romance floreció y se fugaron, lo que constituía todo un riesgo para Nora Barnacle. Esa fecha se le quedó grabada en la memoria a Joyce y la honró escogiéndola como el día en el cual brindó al mundo una reducción de la Odisea de Homero”.
Mientras que la mayoría de los críticos reconoce la grandeza de Ulises, algunos se preguntan si la novela ha en efecto“concluido”, imposibilitando escribir cualquier cosa “nueva”. Norris no tiene paciencia para tales teorías de mal agüero: “Con respecto a si se puede escribir una novela tras Ulises, Joyce continuó y lo empeoró escribiendo Finnegan´s Wake, estropeando el desarrollo de la literatura irlandesa. Pero luego de Finnegan´s Wake, Joyce le contó a un amigo mío que iba a escribir algo nuevo y simple, sobre el mar. ¿Por qué no pueden hacer eso? La naturaleza humana es inagotable. No soy matemático, pero una vez pasados los siete artículos, el número de permutaciones y combinaciones se hace bastante extenso. Dentro de los extensos recursos del idioma inglés y de la situación humana, hay bastante sobre lo que escribir”.
¿Qué me dice sobre la “prole” de Ulises, de las malvadas y difíciles novelas que consecuentemente se publicaron décadas más tarde, aquellas que no eran dignas del esfuerzo del lector? Norris responde que “no se puede culpar al perro por sus pulgas”.
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