Menciona en uno de sus ensayos una orden ejecutiva presidencial 13303 que concede inmunidad a las petroleras por todas las actividades en Irak y los negocios que estén relacionados con el petróleo iraquí: ¿qué quiere significa esto, y qué trascendencia tiene?
Esta fue una decisión presidencial especial: no una ley aprobada por el Congreso, sino una decisión tomada por el Presidente que tiene fuerza de ley. Se argumenta que la causa de su expedición fue prevenir que las petroleras que operan en Irak se vieran envueltas en posibles complicaciones legales y juicios; se corría el riesgo que dichas empresas se negaran a adquirir petróleo iraquí, lo que hubiera agotado esta importante fuente de financiamiento de ocupación y reconstrucción del país. Las compañías temían que otras agencias o compañías pudieran llevarlas a juicio poniendo en duda la legalidad del petróleo adquirido durante la ocupación, y cuestionando el acatamiento de las autoridades ocupantes a la ley internacional. Las petroleras sostenían que podían llegar a verse involucradas en acciones legales por largo tiempo.
Por esto el Presidente decidió liberar a las petroleras, por miedo a acciones de este tipo, permitiéndoles comprar petróleo iraquí desde el vamos, con la esperanza que esto pondría la economía en marcha. Ese es el argumento. Pero claro, una decisión arrolladora de este calibre tomada por el Presidente tiene toda clase de implicaciones: se libera a las empresas de responsabilidades legales, no tenemos ni idea de lo que se están tramando, y quién sabe en qué medida las protege esta ley como asimismo les da una mano en las actividades dudosamente lícitas en Irak.
¿Pero existe alguna evidencia que las petroleras de EE.UU. y del Reino Unido se hayan beneficiado con la invasión a Irak?
Pienso que estos no son objetivos a corto plazo, y que no tiene sentido analizar este mismo período y esperar encontrar evidencia directa: se ha debatido y maniobrado mucho entre las compañías. Por ejemplo, empresas de Rusia, Francia y China han tratado de afirmar su derecho legal sobre los contratos y pactos que ya tenían desde el gobierno anterior. Al mismo tiempo, empresas de EE.UU. y Gran Bretaña han buscado minimizar esas demandas y declararlas inválidas.
Pero creo que las petroleras de EE.UU. y del Reino Unido y sus gobiernos anfitriones pretendían que el resultado de todo esto fuera distinto. Sin duda alguna esperaban que para ahora ya hubiera habido un nuevo gobierno iraquí estable bajo influencia anglo estadounidense que les hubiera asignado pactos de producción compartida, o iniciado negociaciones para llegar a esto. Eso no ha ocurrido, por lo que las compañías no se encuentran en posición de hacer mucho en este momento. La resistencia los fuerza a no llamar la atención. Pero si se piensa en las batallas que se han librado por el petróleo iraquí durante el período de la primera guerra mundial, saltará a la luz que hubo cualquier cantidad de actividad, grandes esfuerzos diplomáticos, y hasta acción militar, pero que no se comenzó a producir petróleo en Irak sino hasta 1927. E incluso cuando las compañías comenzaron a producir petróleo, no producían mucho: lo mantenían bajo la superficie, porque no querían saturar el mercado: estaban operando un cartel global. Diría que las actividades de las compañías resultaban relativamente invisibles durante esta etapa, y no se veían todavía ni contractos ni pactos. Ni bien se estabilice la situación política y de seguridad, habrá más acción pública.
¿Qué opina del trabajo que está en circulación en línea que sugiere que la moneda de transacción utilizada en el mercado petrolero fue un factor de primordial importancia cuando estallaron los conflictos: que el cambio al euro fue la provocación para declarar la guerra. ¿Le da alguna credibilidad?
El autor me envió el trabajo al principio, y he conversado con él. No lo encuentro un trabajo muy persuasivo; mi principal objeción es que la guerra debilitó al dólar frente al euro, en lugar de fortalecerlo. No logro digerir la idea de que ganar control sobre el petróleo iraquí le sirviera a EE.UU. para fortalecer al dólar.
Es obvio que tanto antes como después que estallara la guerra la posición del dólar había sido consistentemente débil. Basta oír las advertencias del Fondo Monetario Internacional, etc., para darse cuenta que los “gurús” financieros y los banqueros están preocupados por la tendencia del dólar a debilitarse. La posición desfavorable del dólar se ha visto exacerbada por la guerra, lo que se ha sumado al déficit federal y al déficit del balance de pagos de EE.UU., por lo que no tiene sentido sostener que el dólar haya sido la causa de la guerra.
Para el futuro: ¿qué advierten los hechos en Irak a las demás naciones productoras de petróleo?
Que siempre ha sido peligroso ser un país petrolero. Hay un montón de literatura escrita sobre la industria petrolera, y si se mira el libro de Daniel Yergin (The Prize: The Epic Quest for Oil, Power and Money), el que no es de ningún modo un libro radical, relata los detalles de la industria petrolífera desde sus comienzos; queda muy en claro que el petróleo y la guerra siempre han ido de la mano, por lo que trátese de intervenciones de EE.UU. en México, Venezuela o Indonesia, cualquiera sea el lugar donde haya petróleo, el riesgo de conflicto ha estado siempre vigente.

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