PorRobert Looby
Traducido por: Abigail SchteinmanCentrarse en temas de actualidad es útil. Edimburgo y la Cumbre de los G8 constituyó un gran paso para nosotros y un revés considerable para nuestra oposición. Blair intentó desviar la atención pública de la guerra en Irak, y sus mentiras despertaron la ira de los ingleses, porque siguió ciegamente las andanzas de cowboy de Bush, que terminaron todas en fracasos. Lo único que consiguió es intensificar la ira que causó la guerra y su conducta. Y su secuestro de una parte importante de la sociedad civil, agrupando las organizaciones no gubernamentales en un entorno blanco, además de las trampas ruidosas acerca de Making Poverty History (la campaña británica “Hacer historia de la pobreza”), hicieron que le saliera el tiro por la culata: más gente en el Reino Unido y en el mundo entero comprenden ahora mejor la crueldad y rapacidad esenciales del sistema económico global (un apartheid económico global) que explota y aplasta a millones alrededor del mundo.
En cuanto a nosotros, creo, nuestros mayores logros fueron movilizar y organizar voces radicales durante una de las grandes ocasiones históricas de Gran Bretaña, y dar vuelta las peticiones de compasión y caridad para que se volvieran reclamaciones estridentes de justicia social. La conciencia política, tanto en Gran Bretaña como por todo el mundo, se benefició en gran medida. Estamos muy agradecidos a todos los que organizaron tan bien y tan generosamente.
La mayor lucha, por supuesto, continúa. En África aún estamos luchando por erradicar las disposiciones imperialistas del decreto African Growth and Opportunity Act (AGOA: “Ley de Desarrollo y Oportunidad para África”), de la misma forma en que la gente en las Américas están todavía luchando con CAFTA como contribución a nuestra lucha global. En general, nuestro progreso es firme y constante.
Los Bonos y los Geldofs confunden a muchos, quienes creen que los problemas pueden ser resueltos con obras de caridad. Si quiere una opinión opuesta, vea Monbiot. No lograron convencer a muchos en la reunión de los G8, por lo que podemos continuar con nuestra labor. Puede que hayamos cobrado impulso, ya que muchos más comprenden el problema mejor ahora.
George Monbiot nos ha hablado acerca de las condiciones que vienen aparejadas a los programas de alivio de deuda.
Lo difícil es que las “condiciones” varían de país a país. A los países a los cuales se les han concedido préstamos se les imponen tres condiciones principales, entre muchas otras: primero, están obligadas a aceptar un SAP (del inglés Structural Adjustment Programme: “Programa de Ajuste Estructural”), que requiere que los países cambien la estructura entera de sus economías. Deben centrarse en la exportación, producir para la exportación y visitar los mercados de exportación. Esto significa varias cosas. Una es por supuesto que cuando se produce maíz para la exportación, no hay maíz disponible para el consumo local. Literalmente se apunta al mercado internacional mientras se está matando de hambre a los habitantes locales. El segundo punto es que se está a merced del mercado y que a menudo hay que vender a precio de mercado, que en realidad es un precio que no da buenas ganancias a la economía local, pero el hecho de que se produzcan bienes para la exportación, no para consumo local, es más serio. ¿Por qué se insiste con esto? Existen muchas razones, pero yo le daré sólo una: los países occidentales conceden préstamos a países en vías de desarrollo en dólares, y esperan que la devolución sea en dólares. Esto significa que hay que ganar en dólares y la manera de lograrlo es exportando y cobrando en moneda extranjera. Esa es una de las condiciones.
Otra condición, y mucho más seria a mi parecer, aunque son todas serias, es que el Banco Mundial y otros bancos externos se conviertan en lo que se denomina “acreedores prioritarios” y esto significa que hay que devolver el préstamo o al menos pagar el servicio de deuda. Y por el sólo hecho de ser acreedores prioritarios, los servicios sociales locales (sean escuelas, hospitales, agua, vivienda, caminos, infraestructura) tienen que esperar hasta que se haya saldado la deuda o el servicio de deuda. Esto significa que existe una carga tremenda sobre la gente porque no están recibiendo los servicios que deberían y los ingresos impositivos salen como el servicio de deuda. Los servicios sociales están por lo tanto grandemente descuidados por todo lo que llamamos el sur global (países en África y Asia y Sudamérica, que son todos víctimas de esta carga de deuda. Los últimos cálculos revelaron que se trata de 180 países y la deuda total en la región es de dos mil millones1 de dólares. Por lo que de segundas tenemos esta pérdida parcial de servicios ya que el dinero se destina a la devolución de la deuda.
La tercera condición varía de país a país pero es probablemente la peor: para poder tener derecho a que se le perdone la deuda o a alguna especie de perdón de deuda falso donde se presta el dinero para pagar lo que se debe, contrayendo una nueva deuda que reemplaza a la anterior, por ejemplo, para convertirse en lo que se llama un HIPC, o Highly Indebted Poor Country (“País pobre con alta deuda”), se necesita firmar un compromiso firme y vinculante que diga que todavía se está dispuesto a tomar órdenes del Banco Mundial y del FMI. Si no lo hace, es culpable de lo que se llama “mal gobierno” en contraste con “buen gobierno”, lo que quiere decir que virtualmente se está firmando la pena de muerte. Esto es una nueva forma de esclavitud y ha sido descrita correctamente de esta forma por el Consejo Africano de Iglesias (African Council of Churches) entre otros. Mediante la firma de un compromiso vinculante para obedecer órdenes, prescripciones y condiciones del Banco Mundial y el FMI, se están dejando re colonizar y re esclavizar por las cadenas de la deuda.
¿Cómo se mantiene la presión?
Mejor educación es lo que nos mantiene activos, y lo que nos hace seguir creciendo; así es como logramos ganar la lucha en Sudáfrica. Ahora contamos con mejores recursos, pero también fuerzas más poderosas en nuestra contra, tales como el consumismo, que distrae a los jóvenes que de otra forma podríamos reclutar. Pero seguimos creciendo: en Sudáfrica, y también en Sudamérica.
Estamos persiguiendo a no sólo todos los bancos, sino que al Banco Mundial y al FMI también, por lo que el panorama es muy extenso. Lo que específicamente hacemos con Barclays está planificado por la campaña y las estrategias desarrolladas. Permítame comentarle sobre tres estrategias actuales. Una estrategia es exigir una disculpa de Barclays por su parte en financiar el sistema del apartheid. Queremos una disculpa pública por eso. El segundo punto: queremos que las víctimas del apartheid reciban indemnizaciones. Existen todavía muchos que nunca recibieron ninguna ayuda por parte del gobierno a pesar de el hecho de que hubiera una Comisión de Reconciliación y Verdad (Truth and Reconciliation Commission), si recuerda. Se hicieron recomendaciones de que ciertas sumas de dinero deberían ir destinadas a las víctimas del apartheid pero nunca recibieron estas sumas. El tercer punto es bastante complicado. Hemos hecho juicio a 23 corporaciones en la Corte Suprema de Nueva York, y les exigimos indemnizaciones. Barclays es una de las 23, y decimos que Barclays no tendría ni que poner pie en Sudáfrica, a menos que el gobierno le haya dado permiso, hasta que el juicio en la Corte Suprema de Nueva York se haya resuelto. En este momento estoy bastante contento con los tres proyectos; no estamos recibiendo ningún tipo de apoyo pero eso no me siento desalentado. Probablemente los completemos a la larga. Uno es la organización de una conferencia en EE.UU. en la que combinamos africanos y afro-americanos en la discusión del tema de indemnización. Ambos grupos están en campaña para resolver este tema, pero lo están haciendo por separado. Estamos tratando de juntarlos por lo que para mí es un proyecto bastante exigente porque involucrará a cientos de personas si podemos lograrlo. Segundo: estamos planeando una acción en Sudáfrica donde las víctimas del apartheid confrontarán al Primer Ministro en el mismo edificio del Parlamento sudafricano. Habrá una marcha en frente al Parlamento y se exigirá que el gobierno tome acción para que se realice el pago de indemnizaciones y eso también llevará algo de tiempo. Además estoy por publicar un libro nuevo, a principios del año que viene. Acabo de publicar uno, una colección de poemas titulado Leaf Drift (“Hoja a la deriva”). Es algo así como una mezcla… sólo hojas, que se mezclan. Me mantengo ocupado. Cumplí 80 años de edad el año pasado y puedo cumplir 81 este año si duro lo suficiente. Tengo un montón de cosas para entretenerme.
Notas: 1George Monbiot proporciona en su libro The Age of Consent (“La Edad del Consentimiento”, 2003) una cifra de dos trillones y medio de dólares, de acuerdo a Romilly Greenhill y Ann Pettifor: The United Status as an HIPC (Highly Indebted Poor Country)- How the Poor are Financing the Rich.

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