La materia que no se enseña en la Escuela de Negocios de Harvard: Economía del Terrorismo. Entrevista con Loretta Napoleoni.

Por Andrew Lawless

Traducido por: Abigail Schteinman

Los modelos económicos del terrorismo
“Creo que la renuencia a aceptar un libro como éste se debió a que precisamente después del 9-11, lo que se quería era meter el argumento religioso hasta por las narices. Se alegaba que [el incidente] había sido ocasionado por una banda de fanáticos religiosos, a la vez que este libro afirma lo contrario”. Loretta Napoleoni comenta sobre la resistencia inicial que ofrecieron los editores a su libro, el que aparta la vista de los intereses ideológicos del terrorismo para centrarse en lo primordial: el aspecto económico.

Es un argumento en el cual Napoleoni está ya hace un par de años interesada, ya que creció en una Italia bien familiarizada con el terrorismo durante los famosos Anni di Piombo (Años de Plomo), y de hecho una de sus amistades ha estado muy involucrada en las Brigadas Rojas. A Napoleoni, considerada de espíritu demasiado independiente, nunca le pidieron que se adhiriera, aunque de todas formas logró más tarde entrevistar en la cárcel a un número de líderes de las organizaciones terroristas más conocidas, lo que le proporcionó información inédita sobre el terrorismo visto desde un ángulo de “negocios”.

El tema para el libro se le ocurrió bastante antes del 9-11 pero, como era de suponerse, suscitó poco interés. A fines de la década de los noventa, el terrorismo europeo aparentaba estar desapareciendo, y ¿a quién le importaba estudiar el modelo económico que lo respaldaba? Tras el 9-11, sin embargo, el teléfono comenzó a sonar cuando la mayoría de las editoriales mostraron interés. En varios casos llegaron a preparar contratos, echándose para atrás a último momento. Al parecer, el libro ofendió a los niveles más altos de todas las casas editoriales. Fueron varias las razones, pero la más importante sería el hecho de que el libro se enfoca sobre el ámbito financiero y muestra conexiones demasiado cercanas a nuestro mundo occidental, en lugar de la relativamente más aceptable idea de que el atentado ha sido causado por una religión extraña que se encuentra cultural, geográfica y económicamente muy, muy lejos. Según Napoleoni: “ Creo que también en EE.UU. la gente estaba traumatizada, por lo que no se podía publicar o siquiera encargar un libro de este calibre. De hecho todos los libros publicados después del 9-11 son libros sobre Religión, e incluso hoy en día éste es el único libro escrito sobre el aspecto económico de la situación. Es increíble”.

Napoleoni se mantiene firme en que uno de los fallos claves de la famosa “guerra contra el terrorismo” es esta ineptitud para reconocer al enemigo y a sus bases financieras: “Considero vital que veamos que Al-Qaeda es sofisticado, porque la imagen que nos han dado de Al-Qaeda no concuerda con su imagen verdadera. Nuestra imagen es la de un grupo de hombres escondidos en cuevas el medio de Afganistán. De haberse leído los primeros discursos de Bin Laden, se habría descubierto un alto nivel de sofisticación y análisis. Éste es claramente un tío con la capacidad de comprender la economía, y además es capaz de interpretar eventos económicos, pero no es así como obviamente se nos ha presentado”. El libro confirma lo dicho con ejemplos de la explotación financiera de los mercados de petróleo y de cambio por Al-Qaeda durante la preparación y el período subsiguiente a Al-Qaeda. Se compraban y se vendían acciones y valores, abusando de información privilegiada de la manera más espeluznante. Demuestra además que la organización ha convertido gran parte de sus recursos a formas más líquidas, tales como oro y diamantes, a sabiendas de que luego del 9-11 la ofensiva financiera sería un hecho.

El estudio de Napoleoni sobre el funcionamiento del terrorismo es fascinante: esboza tres etapas de desarrollo en la economía del terrorismo que establecen de manera preocupante paralelismos a nuestras economías tradicionales. La primera etapa es el terrorismo patrocinado por el Estado, tan común durante la Guerra Fría, donde las organizaciones terroristas recibían fondos y entrenamiento de patrocinadores estatales, ya fueran EE.UU., la URSS, o países como Libia o Arabia Saudita. La segunda es la etapa privatizada, donde las organizaciones ganan independencia, por necesidad o elección, conformando lo que ella describe como estados fantasmas, con zonas prohibidas donde todos los recursos están controlados, que se hallan en pie de una economía de guerra debido al terrorismo. Ejemplos de lo mismo son Chechenia, Afganistán y, menos recalcado, más cerca de casa en Bosnia y Albania. La tercera y más sofisticada etapa es aquella de la organización terrorista globalizada, una etapa a la cual Al-Qaeda muestra haberse adaptado de buena gana, donde el terrorismo utiliza mercados financieros globales y se aprovecha de controles fronterizos que fomentan el comercio, así como de la relajación de normas de inversión, todo a fines de aumentar sus caudales de guerra.

El libro ha investigado extensamente, y [Napoleoni] hace uso efectivo de su experiencia con los grupos terroristas europeos y sus historias en su análisis del actual fenómeno del terrorismo “islámico”. ¿No corre peligro, sin embargo, de simplificar el asunto en gran medida cuando examina la IRA (Ejército Republicano Irlandés) o a las Brigadas Rojas para pasar a hablar sobre Al-Qaeda con la misma amplitud? Da la impresión que se tratara de dos organizaciones similares, a las que podemos confrontar de la misma manera, ¿no existe en realidad todo un mundo de diferencia entre Al-Qaeda y los movimientos terroristas tradicionales? “Éste no es un libro sobre ideología, es sobre economía. Decidí establecer una relación entre estas organizaciones porque en términos económicos están vinculadas; la conexión entre la IRA y Al-Qaeda no es directa sino indirecta, demostrado por el hecho que utilizan la misma infraestructura puesta en lugar por organizaciones criminales armadas, organizaciones ilegales. Tómense por ejemplo las actividades de contrabando: utilizan los mismos canales para lavar dinero, lo que los convierte en parte del mismo sistema económico. Es un poco como preguntarse cuál es la conexión entre EE.UU. y Angola: obviamente no existe un vínculo directo, pero constituyen ambos, en un mundo globalizado, parte del mismo sistema. Esto significa que mientras Al-Qaeda y la IRA no estuvieran vinculados en la década de los ochenta, si bien Al-Qaeda ya existía en los ochenta, tuvimos que aguardar al fenómeno de globalización en la década de los noventa para producir esta conexión”.

(Página: 2 »»)

Escribe un comentario

  • Nombre (requerido)
  • Correo electrónico (no se publicará) (requerido)

En Esta Edicion de TMO

Book European Hotels online - safe, fast, and cheap

Escribir para TMO -publicar un artículo con Three Monkeys Online

Three Monkeys Online se complace en aceptar artículos y reseñas de aspirantes a escritores o periodistas, de estudiantes - Three Monkeys Online - Entregas

Màs Articulos TMO