Ronan Lawlor, es un turista irlandés que se encuentra viajando a traves de los paises de Argentina y Chile. Ronan no ha mantenido contacto con su familia y amigos desde mitad de Noviembre. Esto no es normal ya que él siempre mantiene informada a la familia del lugar donde se encuentre en cada momento.
Por Ascen Arriazu
“ “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo…” de los de cámara en mano, arte revolucionaria y cine innovador.
No es la primera vez que Almodóvar nos sumerge en un mundo que de real, se hace increíble. Ya en sus otros trabajos nos hace viajar a los ambientes marginales que a través de sus guiones retorcidos y llenos de ese humor que tanto lo caracteriza, nos describe con todo tipo de detalles. Detalles que en muchas ocasiones le han hecho centro de los mayores escándalos. Sin ir más lejos, su película La mala educación (2004) que con un cierto toque de poesía, trata el peligroso tema de la pederastia en la iglesia católica, fue fuertemente atacada en Francia y en ciertos círculos sociales no sólo en nuestro país sino en todo el resto de Europa. Aquí se ha de añadir que el hecho de que el director se ganara la desaprobación del Partido Popular español y sus simpatizantes (a saber: prácticamente el 50% de la población), al hacer públicos unos comentarios sobre el rumor de un posible golpe de estado planeado por dicho partido en los mismos días del estreno de la película el 18 de marzo del 2004, no ayudó para nada a su presentación en los cines españoles, llevando al director a declarar que, efectivamente, a veces se siente más aceptado y más comprendido en otros países.
De todas formas Almodóvar está acostumbrado a la crítica y la luce con elegancia y sencillez en sus entrevistas y apariciones públicas. Su primera película: Luci, Pepi y Bom y otras chicas del montón (Fígaro Films, S.A. 1980) llegó a las carteleras con una fuerza arrolladora. La falta de medios económicos, se compensó con la intensa ironía del guión que atrajo incluso a los más detractores. Era la primera aparición de Alaska, la cantante mitad punk, mitad gótica, que con quince años, hizo casi vomitar a los padres y los abuelos de la época, en una España recién salida de la opresión de la dictadura, y poco acostumbrada a excesos como el de la meada sobre el ama de casa masoquista (Eva Silva/Ana Curra) que, por cierto, hizo volver la cara en disgusto a más de uno.
Como ya es bien sabido, en los Oscares del 2007, El laberinto del Fauno de Guillermo del Toro, acaparó merecidamente la atención que muchos creían caería de nuevo en la producción del director manchego. Volver por lo tanto no ha conseguido el tercer Oscar para su creador, (el primero le fue concedido a la Mejor Película Extranjera por Todo sobre mi madre, en el año 2000, y el segundo al Mejor Guión Original por Hable con ella en el 2003, película esta última que fue en su día nominada para 7 premios de la Academia, incluyendo el de Mejor Director y Mejor Película). Pero Volver no llega y se marcha modestamente. Desde su estreno el 17 de marzo del 2006 ha conseguido el Premio a la Mejor Película del Año en Lengua Extranjera concedido por la crítica de Londres el 9 de febrero del 2007 y 5 premios Goya entre otros.
La película ha sido ya distribuida en DVD en todo el mundo, para poder disfrutarla con detalle, para rebobinar y volver a ver una y otra vez las escenas que nos saben a poco; para deleitarnos en el calorcito del sofá de los tantos detalles, como siempre tan meticulosamente cuidados por Pedro. Volver también ha dado el empujoncito final hacia la cumbre del séptimo arte a la ya exitosa Penélope Cruz. En España y en el extranjero, todos miran con admiración a la morena que el arte del director, junto con esa relación tan particular que existe entre ellos y el talento de la ya experimentadísima actriz, ha llevado hasta los más importantes premios del cine. Gracias a este trabajo, Penélope desfila con elegancia a lo largo de la famosa alfombra roja de Hollywood. En los programas del corazón de las cadenas de televisión españolas se critica con avidez su mala elección de vestuario, pero la verdad es que ella brilla exuberantemente, como una más de las muchas estrellas del celuloide que se exhiben durante esos días en la gran capital del cine. Su imagen es mucho más sofisticada que la de Raimunda, la maruja de Vallecas de culo grande (la actriz luce un trasero postizo) y moño despeinado, que protagoniza la película de Pedro. La misma Penélope ha declarado que esta interpretación la ha hecho sentirse realizada en su carrera, que reconoce haber llegado a lo más alto de la misma y que Almodóvar es su director favorito. Con Volver se ha convertido en la primera española en obtener la candidatura al Oscar a la Mejor Actriz compitiendo con nombres como Judi Dench, Helen Mirren, Meryl Streep y Kate Winslet. No hace falta decir que está única en su papel de la madre que lucha contra todo por defender a su hija y salir adelante. De nuevo un estereotipo de la sociedad de hoy en día que Pedro analiza hasta la médula, trayéndonos en los ojos de la actriz el dolor de un terrible secreto, la determinación de una luchadora, el rencor de una hija engañada. Estrella Morente presta su voz para la inigualable interpretación de la canción que da nombre a la película, acompañada a la guitarra por Montoyita. Y el espectador cae engañado en la creencia de que Cruz no sólo actúa sino que también canta, en un play back en el que la verdadera protagonista es la belleza casi vulgar de Raimunda. Por dentro es Dulcinea, por fuera la toscamente bella Aldonza del Toboso.
Personalmente tuve la suerte de llegar a ver la película el último día de su muestra en Londres, en el centro de la gran capital, en el característico Covent Garden. ¡Qué impresión el salir de las calles vacías y frías del pueblo manchego al barullo de las avenidas de los grandes teatros y discotecas de la capital! ¡Qué desesperante contraste el hablar divertido y alborotado de los protagonistas frente al moderado acento británico de los asistentes a la proyección! Pero una vez más, Almodóvar me deja con la duda de si será capaz de superarse a sí mismo en su próximo trabajo. Duda que surge en mí cada vez que veo una nueva producción suya. Me pasó con Mujeres al borde de un ataque de nervios (1987) donde la naturalidad postiza de Carmen Maura me fascinó desde la primera escena; con Tacones lejanos (1990) en la que un Miguel Bosé casi irreconocible me puso la carne de gallina en la atrevida escena del camerino; con Kika (1993) y la escena de la interminable violación, en la que debo confesar que odié al director. Me disgustó tanto su humor satírico y su, para mí, falta de respeto por las mujeres, que me prometí no volver a ver ninguna más de sus películas. Promesa que no duró mucho. La rompí con el estreno de La flor de mi secreto, (1995) y volví a ser fiel a mi también favorito director con Todo sobre mi madre, Hable con ella y La mala educación. Una y otra vez, me hipnotizó con sus retratos de la mujer abandonada y desesperada, la madre que pierde al hijo en el fatídico accidente de tráfico, el enfermero que, de nuevo ofendiendo mi sensibilidad de feminista dedicada, se enamora de la joven a la que asiste y finalmente viola.
Mi intención, por supuesto, era conseguir una entrevista con Pedro, pero me dicen que está demasiado ocupado, que está totalmente concentrado en su próximo guión. Mi curiosidad puede más que mi discreción y se me ocurre que quizás me pudiera hablar de sus próximos proyectos, pero he de conformarme con sumergirme en su mundo de sueños, de recuerdos, de fantasmas. Hablando de fantasmas, es uno el protagonista de la película: el de la madre, por cierto increíblemente interpretado por una Carmen Maura apagada por las canas y el mal color, suavizada por las arrugas que, según confiesa, no son postizas, el maquillaje ha consistido tan solo en un poco de agua y jabón. Por un instante se me ocurre que la reaparición del ser querido que ya se ha marchado me recuerda a las novelas latinoamericanas, a Como agua para chocolate de Laura Esquivel o a La casa de los espíritus de Isabel Allende. “¡Pero este no es ciertamente su estilo!”, pienso, y es que el curioso fantasma de Volver, que tan originalmente aparece en el capó del coche, llega con más de una sorpresa en la maleta. ¿Una madre que vuelve a cuidar de su hija? Demasiado sabor a realidad mágica latina. Demasiado lejano al estilo humorístico y crítico del director. Demasiado apartado de sus escenas melodramáticas a las que ya nos tiene acostumbrados. Pienso que quizás esta vez Pedro nos sorprenda y se aventure a tratar ese toque sobrenatural tan característico del otro lado del charco. Pero conforme se desarrolla la trama, me preparo para recibir la sorpresa final, el misterio que los personajes tan bien saben guardar hasta el último momento.
El nombre de Pedro Almodóvar se menciona en círculos intelectuales y entre los amantes de la historia cinematográfica española junto al de grandes directores de la talla de Saura o Buñuel. En su última película, la ya internacionalmente conocida Vo
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