Mirando desde afuera: Noruega y la UE

Por Berit Haugen Keyes

Traducido por: Abigail Schteinman
Las naciones no miembro de la UE se están volviendo una especie rara en Europa. Los noruegos han rechazado la propuesta de adhesión a la UE en dos referendos que vieron un triunfo de base sobre el establecimiento político, ignorando el consejo de los gobiernos y los medios de comunicación masivos. A diez años del último “No”, ¿qué ha significado esto para el país? ¿Tienen los noruegos la impresión que han ganado o perdido en su posición ajena a la nueva Europa?

El debate es todavía divisorio, y el tono de las respuestas a estas preguntas depende de si uno pertenece al bando del “Sí” o al del “No”. Encuestas de opinión realizadas recientemente dejan en claro que el país se encuentra dividido por la mitad respecto al tema (publicación Aftenposten/NRK, edición del 11 de junio de 2004).

Siguiendo el rechazo a la completa adhesión, Noruega (al igual que Islandia y Lichtenstein) ha optado por cooperación económica: como parte del AEE (Área Económica Europea), puede participar en el Mercado Único, y a la vez asumir las responsabilidades de adherencia en pleno. El Acuerdo le otorga a los signatarios el derecho a ser consultados por la Comisión durante la formulación de legislación comunitaria, pero no el derecho a participar en la toma de decisiones. Los estados de la AEE son, de todos los países adheridos a la Unión, técnicamente los más estrechamente vinculados a la misma. Políticamente su actitud “de distancia” los distingue de los países candidatos, que no han integrado la legislación de la Comunidad en sus leyes nacionales pero que se encuentran comprometidos a lo mismo.

Existe una opinión muy generalizada que asegura que la influencia de la UE está aumentando. Se han encontrado varias razones para explicarlo: la expansión de la UE significa que la mayoría de los países y habitantes de Europa forman ahora parte de una Unión Europea, resultando en que otras formas de cooperación tales como la cooperación nórdica y las organizaciones europeas de seguridad hayan perdido importancia.

Los países de la EU actúan cada vez más como una unidad coordinada ante organizaciones internacionales como la ONU y la OTAN. A medida que la UE se va coordinando mejor, va aumentando su influencia. Tanto Noruega como EE.UU. se han dado cuenta de esto. La Unión ha adoptado una moneda única, la coordinación y cumplimentación de leyes es cada vez mayor, y lo mismo vale para con la coordinación de la seguridad y la defensa. Estas son áreas de política de la UE que se han desarrollado durante la última década, si bien recaen más allá del alcance del Acuerdo del AEE. La Política Exterior y de Seguridad Común dentro de la UE ha sido reforzada en tanto al Tratado de Amsterdam com en el de Niza. El de Niza (2003) permite un aumento en aquellas áreas que caen bajo el voto de la mayoría calificada, así como amplía el rol del Comité de Seguridad y Político en situaciones de crisis.

Noruega no cumple ningún papel en el desarrollo de una política de exterior europea en conjunto; de todas formas las opiniones noruegas están a menudo estrechamente alineadas con las de la UE, como fue ilustrado en un pedido para tomar parte en la misión policial de la UE a Bosnia.

Durante los últimos años Noruega se ha visto afectada por reglas de la UE más estrictas, así como una voluntad creciente por parte esta última de recurrir a sanciones a fin de hacerlas respetar. Esto impacta a los estados no miembros de la UE, los que se ven obligados a trabajar más duro para acatar las leyes y directivas. La industria pesquera noruega, sirva el ejemplo, se ha visto obligada a adaptar su cuota pesquera para poder seguir exportando a la UE.

Una muy repetida queja del bando del “Sí” es que al rechazar la adhesión total, los noruegos tienen muy poca influencia sobre una UE que ejerce una influencia cada vez mayor sobre ellos. Al parecer, los investigadores están de acuerdo sobre el hecho que Noruega no posee ningún impacto real en los desarrollos políticos generales dentro de la UE o su forma constitucional. Desde 1994 ha habido un continuo desarrollo de las instituciones de la UE, con un número de Tratados, culminando en la creación de una Constitución de la UE. Noruega sigue siendo una espectadora pasiva, y ni siquiera eligió observar el debate acerca de una nueva Constitución.

El cambio institucional ha disminuído aún más la influencia y participación en Europa de los no miembros de la UE. Los acuerdos del AEE han posibilitado hasta cierto punto el acceso a las etapas iniciales dentro de la Comisión. De todas maneras, cambios en los Tratados de la UE, en particular los de Maastricht y de Amsterdam, han reforzado el Parlamento y el Consejo de Ministros a expensas de la Comisión. Los Tratados de Maastricht, Amsterdam y Niza han funcionado todos con el fin de facilitar una cooperación más estrecha sobre una amplia gama de temas políticos, a la vez que han expandido la Unión. Completa la expansión, más estados miembro significa además menos tiempo para, y menor interés por las opiniones de los países del AEE.

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